Zafiro se encontraba caminando por los pasillos del castillo hasta llegar a una habitación en especial. Arregló el uniforme de invierno de suAcademia y tocó la puerta escuchando un pase del otro lado. - Buenos días, mi reina - saludó con suma cortesía. La reina rió despacio y dejó un golpecito en su cabeza para seguir meciendo a su pequeño sobrino de dos meses. - ¿cómo te ha ido en la Academia? - la reina preguntó mientras abrigaba bien al niño. - ah, bien, ya sabes, magia por aquí, magia por allá y Gill de pegajoso conmigo. - escuché eso - el chico se quejó mientras entraba a la habitación sin tocar. - ¿si lo ves? - la reina rió bajito ante la pequeña pelea de la pareja y negó con su cabeza, esos dos nunca cambiarían. - pero así me amas ¿no? - Gill dejó un beso en la esquina d
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