CAPITULO 17

1283 Palabras
POV NARRADOR OMNISCIENTE. Gill se encontraba con su ceño fruncido mirando en todas las direcciones tratando de encontrar a Zafiro, no sabía en qué momento había perdido de vista a sus otros amigos, solo sabía que había parpadeado y ya no estaban... raro. Siguió caminando derecho en busca de la princesa hasta que el escenario cambió de repente, ya no estaba en el bosque, ahora estaba en la sala de entrenamiento donde su padre solía entrenarlo para que fuera el mejor prodigio antes de entrar a la academia. Todos estaba tal y como lo recordaba, nada estaba un centímetro fuera de lugar. Miró a su alrededor con pereza y siguió caminando sin prestarle atención a su alrededor, su objetivo ahora era encontrar a Zafiro y nada lo distraería de eso, sabía que la mayoría del tiempo era un idiota mujeriego, pero cuando se proponía algo luchaba hasta que lo consiguiera... tal y como su padre le enseñó. - hola hijo - la voz de su padre lo hizo voltear hacia la izquierda con pereza. Miró a su "padre" de pies a cabeza con neutralidad y siguió caminando sin prestarle una pizca de atención. - Gill te estoy hablando, no ignores a tu padre - regañó el mágico con severidad. Gill soltó un suspiro pesado y volteó a mirarlo con una expresión a aburrida. - estoy buscando a mi princesa, señor - lo último lo dijo con cierto sarcasmo en su tono - si me disculpa tengo que encontrarla. - ¿no respetas a tu padre, muchacho? El mestizo miró al mágico con desdén y sacó una navaja que le había robado a uno de los guardias de Roger mientras no veía, no era un ladrón, pero algo le decía que la necesitaría tarde o temprano. - hagamos esto fácil - su padre levantó una ceja al ver la falta de respeto por parte del mestizo - yo no estoy para juegos y aunque quisiera llorar y deprimirme - dijo con burla -, porque MI padre, el tipo que me torturó durante años para que fuera un prodigio perfecto, está en frente de mí, no lo haré. Porque estoy buscando a mi princesa y si sigues jodiéndome con tus ilusiones de mierda, te mataré y no seré amable. El escenario se comenzó a distorsionar dándole un aspecto macabro a la habitación. Gill se puso en posición de pelea y empuñó muy bien la navaja en su mano, tenía que salir rápido de ahí y buscar a Zafiro. - eres bueno - la figura de su padre se comenzó a distorsionar hasta que solo quedó una sombra con muchos ojos - tu voluntad es muy fuerte. - si hubieras hurgado bien en mis pensamientos te hubieras dado cuenta de que mi padre nunca me llamó "hijo" - sin decir nada más saltó sobre la sobra con la intención de propinarle un golpe, pero la sombra se desvaneció golpeando solo el aire. - no podrás atraparme - la mujer se rió en voz alta. Gill miró a su alrededor con atención y sonrió a medio lado cuando vio la figura de una mujer en la esquina de la habitación. - ¿en serio? - dijo en tono burlón - soy muy observador ¿sabes? Utilizando toda su velocidad fingió atacar la sobra, al último momento se desvió enterrando la navaja en una superficie dura. La ilusión desvaneció y frente a él apareció una mujer mirándolo con sorpresa. - te lo dije - enterró la navaja más profundo ocasionando un gemido de dolor en la bruja - necesito encontrar a mi princesa y tú no serás impedimento para eso. Sacó la navaja de golpe viendo como la bruja cayó en el suelo agarrando su herida y retorciéndose de dolor. - veneno de flor de troll, muy útil en estos tiempos. Sin decir nada más se dió la vuelta caminando lejos de la bruja que gritaba y se retorcía del dolor en el suelo. Caminó despreocupado por el bosque buscando hacia donde se habían ido sus amigos. ... Zafiro se encontraba tirada en la alfombra de su cuarto con su cabeza sobre las piernas de su madre, la mujer le cantaba una canción de cuna mientras acariciaba sus cabellos. Zafiro se sentía feliz, por primera vez en mucho tiempo se sentía amada. - tuve una pesadilla muy fea - susurró adormitada. - ¿en serio? - preguntó su madre - ¿y qué soñó mi bella princesita? - que tú y papá morían y me dejaban sola, también que me habían dicho que eran unos reyes crueles - la reina asintió con su cabeza sin dejar de acariciar los cabellos de la princesa - soñé que Amatista ya no me quería... fue muy feo. - oww mi princesita, que pesadilla tan horrible - Zafiro asintió levantándose de sus piernas para sentarse frente a su madre. La reina llevó sus manos a las mejillas de su hija menor y esta sonrió dejándose mimar. - te extrañé, te extrañé tanto que dolía pensar en ti - los ojos de Zafiro se llenaron de lágrimas - quería pensar que estabas con los dioses en un inmenso jardín. - y lo estaba - dijo la reina con una sonrisa. Zafiro frunció su ceño confundida, sintiéndose embrujada por un momento - solo que los dioses me dejaron venir a visitarte. - ¿visitarme? - sus ojos luchaban por no cerrarse, vio la cara borrosa de su madre y le pareció verla sonreír. - sí, bebé, me dejaron visitarte... aunque pronto me tengo que ir - dijo con un tono triste. - no, no, no te vayas... no... no me dejes sola otra vez - hasta este tiempo Zafiro se sentía con mucho sueño intentando no dormirse. - es inevitable, me tengo que ir - Zafiro bajó su cabeza con tristeza y las lágrimas cayeron de sus ojos - aunque... - ¿aunque? - podrías venir conmigo - la reina dijo de forma maliciosa, pero Zafiro no lo notó. - ¿ir contigo? - la reina asintió - ¿cómo? - solo tienes que cortar tu cuello - Zafiro abrió mucho los ojos y la miró asustada - solo una pequeña cortada y vendrás conmigo. Zafiro miró la daga en sus manos y luego miró a su madre. - ¿solo una pequeña cortada? - la reina asintió. - solo una pequeña cortada y vendrás conmigo a pasar el resto de la eternidad a mi lado. - solo una pequeña cortada - susurró para sí misma y la reina volvió a asentir algo desesperada - lo haré. La reina celebró aplaudiendo unas cuantas veces. Zafiro llevó la daga a su garganta y luego miró fijamente a su madre. - solo una pequeña cortada. Susurró para sí misma y luego sonrió a medio lado. La daga fue enterrada en lo más profundo de la garganta de la reina está la miró con desconcierto. Zafiro sonrió en grande antes de sacar la daga y comenzar a apuñalar el cuerpo de la bruja con rencor, la sangre salpicó en su cara y ropa, hasta que la ilusión desapareció y volvió al bosque sombrío en el que estaba. Miró el cuerpo casi sin vida debajo de ella y escupió a un lado mirando la sangre en sus manos con asco. - la próxima vez que vuelvas a meterte en mi cabeza a buscar lo que no te conviene... - la bruja botó sangre por su boca frenando su amenaza - olvídalo, morirás de todos modos. Sin decir nada más se levantó con elegancia. Miró sus manos y volvió a hacer una mueca de asco. Genial, ahora tendría que buscar una fuente para limpiarse la sangre. - maldita bruja...
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