Zafiro caminó por el bosque sin saber a dónde iba exactamente, no se había topado con ninguna bruja hasta ahora y esperaba no encontrarse con ninguna.
Aquella bruja había sido muy estúpida al meterse con sus recuerdos,se había dado cuenta de la ilusión desde el primer momento, una voz en su cabeza le decía que era una trampa y ella la escuchó.
El sonido de una rama partida la puso en alerta, miró en la dirección en la que se había escuchado el ruido y sacó la daga que Indis le prestó.
Ahora que lo pensaba bien, la daga había sido de gran utilidad, le agradecía mucho a Indis el detalle porque sino le hubiera tocado matar a la ilusión de su madre con sus propias manos, aunque matarla con una daga tampoco fue muy bonito que digamos.
Caminó con sigilo hacia detrás de un arbusto esperando a que lo que fuera que viniera en su dirección hiciera acto de presencia.
Tomó una larga respiración y se preparó para atacar, el collar azul donde estaba Draca encapsulado brillo un poco en su pecho y sus sentidos se agudizaron un poco más escuchando los pasos acercarse, por lo que escuchaba podía deducir que eran dos. Sus pasos eran demasiado pesados para ser el conde y Gael, así que descartó la idea de inmediato.
Las dos criaturas aparecieron en el lugar, Zafiro salió dispuesta a matarlas a ambas.
- AAAAAAAAAAAH - un grito agudo se escuchó por todo el lugar haciendo que la princesa frenara en seco y cayera de cara al suelo recibiendo el golpe en su nariz.
- carajo - se quejó mientras se levantaba del suelo. Algo caliente bajó por nariz y gruñó con molestia.
- ¿pri-princesa? - la voz de Crystal se hizo presente en el lugar. El chico llevó ambas manos a su boca y se arrodilló para ayudar a la princesa con la hemorragia - pensé que era una bruja, lo siento mucho - dijo apenado - no sabía que me atacaría así.
- no te preocupes, Crystal. - trató de tranquilizar al niño - no es como si fuéramos adivinos o algo así.
- lo siento tanto. Estábamos aquí cuando de la nada todos comenzaron a caminar en direcciones diferentes murmurando cosas y...
- espera un momento - la princesa interrumpió la habladuría de Crystal - ¿a ustedes no les afectó?
- ¿la magia de las brujas? - Zafiro asintió levantándose del suelo siendo ayudada por Rocus - mmmm supongo que no.
- después resolveremos eso - soltó un quejido cuando acomodó su nariz de nuevo. Crystal la miró con una mueca de dolor mientras Rocus solo esperaba a que la princesa decidiera qué hacer - vamos a buscar a los otros, si vuelvo a caer en la magia de las brujas ustedes serán los que me traerán de vuelta a la realidad ¿entendido?
Ambos chicos asintieron, la princesa les entregó la daga solo por precaución y comenzaron a caminar en busca del resto. La brisa era fría y los árboles que no tenían casi hojas le daban un aspecto terrorífico a todo. Crystal se apegó más a la princesa asustado mientras que Rocus prestaba atención a todo lo que pasaba a su alrededor.
- ¿cree que ellos estén bien? - preguntó Crystal con cierto miedo.
- sí, si hay alguien que pueda con esas brujas son ellos, no debemos de preocuparnos por ellos.
Crystal asintió sin decir nada más y siguió a la princesa.
- ¡majestad! - gritó Gael corriendo hacia la chica - pensé que estaba en problemas, cuando me di cuenta estaba al otro lado del bosque corriendo como un desesperado, no sé dónde está el conde, ni Gill, ni la arpía y...
- ¿a quién le dices arpía? - Indis salió dentro de los árboles respirando agitado y con una cortada en su mejilla. Crystal soltó un jadeo de sorpresa al verla en ese estado y corrió a socorrerla.
- ¿estás bien? - preguntó Zafiro con genuina preocupación.
- he estado peor - Zafiro asintió e Indis se dejó curar por Crystal.
- ahora solo falta que aparezcan Gill y Sama'el.
Unos gritos a lo lejos llamaron la atención de todos. Zafiro levantó una de sus cejas viendo en la dirección de los gritos, pronto la tierra comenzó a temblar.
Indis por acto reflejo colocó a Crystal detrás de ella sacando su espada, Zafiro se puso en guardia al igual que Gael y Rocus gruñó mostrando sus dientes.
Un chico de cabellera blanca venía corriendo a toda prisa haciendo unas señas, Zafiro frunció su ceño tratando de comprender qué era lo que decía.
- ¡corran!
- ¿Qué? - dijo Gael confundido.
- ¿qué dijo?
- ¡corran! ¡corran!
Zafiro miró detrás de Gill y abrió los ojos cuando vio la gran avalancha de orcos.
- ¡corran! ¡nos encontraron!
Nadie se hizo esperar y todos comenzaron a correr en dirección opuesta a donde venían los orcos, una flecha pasó por el lado de Zafiro y logró cortarle apenas un poco la mejilla.
La herida se tornó negra de inmediato, pero no le prestó atención. Gill corrió con más fuerza alcanzando al grupo.
- ¡ya nos encontraron, es mejor que activemos nuestra magia para escapar! - gritó Gill a su lado.
- ¡no, no podemos! ¡no sabemos dónde está Sama'el, no lo dejaré atrás!
Gill gruñó y echó su cabeza un poco a la izquierda cuando sintió que una flecha estuvo por darle, reflejos de oro.
- ¡chicos! - gritó el conde al borde de un acantilado.
Zafiro soltó un suspiro de alivio y todos corrieron en su dirección.
- nos atraparán - dijo Indis una vez que llegaron a donde estaba el conde, los gritos de los orcos se hacían más cercanos.
La respiración de Crystal se comenzó a agitar muy asustado, Rocus colocó una de sus enormes manos en su hombro y le medio sonrió tranquilizandolo.
- no, no lo harán - Zafiro miró hacia el fondo del acantilado en dónde había un gran río y sonrió a medio lado.
- oh, no, no y no, definitivamente no - Gael se asomó y miró hacia abajo - nunca.
- awww el pelirrojo tiene miedo - se burló Indis.
- cállate, no tengo miedo, soy un vampiro, los vampiros nunca tenemos miedo.
Sama'el torció sus ojos cansado de las peleas de ambos chicos, miró hacia abajo y suspiró, era una pésima idea.
- no tenemos más opciones - dijo Zafiro y se echó un poco para atrás esquivando una flecha.
- ¡todos salten ya! - gritó Gill con tono autoritario.
- la vida es muy corta y no quiero moriiiiiir - antes de haberse dado cuenta Indis ya había saltado hacia el vacío sorprendiendo a todos.
Crystal tragó asustado y saltó junto Rocus. Gael saltó después de ellos gritando de una forma muy aguda, Gill agarró la mano de Zafiro y Zafiro la mano del conde y los tres saltaron sin pensarlo dos veces.
Los orcos gruñeron acercándose a la punta del risco, mirando hacia abajo donde pasaba el río, el líder gruñó molesto y lanzó a uno de los suyos por el risco.
...
La corriente prácticamente los estaba arrastrando, Zafiro iba abrazada de Gill y este la mantenía a flote sin dejar que se hundiera.
- oh mierda - maldijo Gill en voz baja. Zafiro miró hacia delante y abrió mucho los ojos cuando vio que delante de ellos había una enorme catarata. Gill se aferró con fuerza a su cintura y ambos cayeron por el enorme vacío en un gran grito.