- ¡los volvieron a perder! - gritó la reina totalmente enfurecida - ¡Qué parte de tráiganme a esa mocosa no entendieron! La reina se paseaba de un lado a otro murmurando maldiciones. El conde sentado en el trono del rey tomaba una copa de sangre con total calma mientras veía a la reina pasearse por la sala de un lado a otro. Su asistente a un lado mira todo el lugar con pereza y cansancio, odiaba mucho estar ahí con esa mujer histérica. - majestad, tome todo con calma, en el momento en que menos lo espera, la princesa estará otra vez bajo su poder - dijo en conde mientras jugaba con la copa en su mano. - ¿crees que tengo la paciencia para soportar los berrinches de mi hermana? El conde se levanta y camina con elegancia hasta la mesa que está en la mitad del salón y ahí deja la copa

