Capítulo 18

881 Palabras
                                                                                         Capítulo 18 La joven se encontraba en algún estado de shock o trance, no podía dormir pensando tanto en algo tan simple como ir a comer con su jefe. ¿No era eso normal? Jimin dijo que sería un modo de agradecerle lo que había hecho por él y las niñas, pero... ¿Hacerlo no era parte de su trabajo? Negó con la cabeza mirando el vaso con agua que se había servido, suspiró con cierta frustración restregando sus ojos, había considerado llamar a YoonGi, pero lo más seguro era que estaría durmiendo y probablemente le insinuaría cosas y no, no estaba de ánimos para escucharlo. Dio un sorbo al vaso decidiéndose (o intentándolo) que no tenía nada de malo en aceptar. Ya le había confirmado a Jimin y no había marcha atrás.     Park Jimin estaba en la reunión de la pequeña JiYeon, los padres de cada alumno estaban con sus hijos, la niña notó que ella era la única que iba solamente con su padre mientras que Jimin a simple vista sabía que todas esas personas fingían ser algo que no eran, fingían una bonita mentira y probablemente sus hijos lo sabían. — Appa—Jimin miró a la niña sentada en su pierna— ¿Omma no vendrá? — Creo que no—acarició su mejilla—Está muy ocupada con el trabajo. — Mmm. A Jimin no le gustó ese tono pensativo. — Oye, ¿Qué te parece si vas conmigo a la academia cuando acabe la reunión? —propuso. Ese día los niños saldrían temprano por lo cual no habría problema en llevarla—Así verías al tío Hoseok. — ¡Sí! —JiYeon sonrió ampliamente asintiendo. Esperando pacientemente llegó el turno de ambos, la profesora de JiYeon le explicó a Jimin el rendimiento de la niña junto a las actividades que había hecho destacando más. Park JiYeon era una niña muy educada en clase, se enfocaba en lo que hacía, solía hablar mucho de su hermana y de su padre, rara vez decía algo de su madre, le encantaba las pequeñas clases de música y pintura, pero le costaba un poco socializar. A la profesora le preocupaba un poco que JiYeon no fuera tan sociable con los demás niños, la mayor parte del tiempo siempre era con los adultos. De resto no había nada malo, a Jimin en parte le calmó y aunque no quisiera admitirlo deseó que JeongYeon estuviera allí.     El fin de semana había llegado, Sora se encontraba en su casa ayudando a su hermano a tener la mesa lista para cuando llegaran sus padres, la joven había notado que el humor del pelinegro no era el mismo de siempre, lucía un poco más...relajado, sí. Sora no quiso preguntar porque sabía que YoonGi no le diría nada, ambos simplemente hacían la mayor parte de las cosas en silencio compartiendo palabras cuando era necesario. Los señores Min llegaron poco después cargando sus bolsos, sus hijos no dudaron en recibirlos con un abrazo, sus padres estuvieron diciéndoles lo delgados o diferentes que se veían. Pero lo mejor pasó durante el almuerzo. — ¿Todo bien en tu nuevo trabajo, Sora? —preguntó su padre sirviéndose algo de carne. — Todo bien—asintió. — Su jefe le tiene un cariño muy especial—insinuó YoonGi disfrutando la reacción de su hermana. — YoonGi también sigue teniendo una relación especial con su secretaria—sonrió con malicia. — Mentira, sabes que YuQi y yo no tenemos nada... — ¿Esa chica sigue detrás de ti? —su madre se sorprendió mirándolo—Hijo, tienes que ser sincero con ella, me siento mal por esa muchacha. — Mamá, no debes sentirte mal, sé que YoonGi siente algo por ella, pero le cuesta admitirlo—bromeó. — Deja de decir cosas que no son. — No discutan en la mesa—llamó la atención el hombre. — ¡Oh! Cielo—Sora miró a su madre—El otro día me encontré con aquel chico que fue tu novio durante la secundaria. La chica hizo memoria al instante, pero no se atrevió a decir el nombre, tampoco contó con el hecho de que su padre lo recordaría. — ¿Jeon JungKook? — ¡Ese es! — Ya lo recuerdo, era un mocoso testarudo, engreído y raro—bromeó YoonGi—No entendía porque a Sora le gustaba estar con ese chico. — Ya, no juzgues a un libro por su portada—defendió—Éramos unos niños, sólo eso—se encogió de hombros. — Ha cambiado mucho—prosiguió la mujer—Está incluso más alto que YoonGi, es muy guapo, está soltero, dijo que vivía aquí en Seúl, pero había ido a visitar a sus padres—sonrió—Le di tu número. — ¡Mamá! — ¿Por qué hiciste eso? — YoonGi, tu hermana es la única de las chicas de su clase que no se ha casado ni tenido hijos aún—señaló—Quiero ser abuela. — Entonces que sea oppa quien te de los nietos con su secretaria. — Creo que debes dejar que las cosas lleguen por su cuenta, mujer—indicó el señor Min—Si Sora no ha hecho nada de eso es porque se siente segura de esta manera. — A su edad ya estábamos casados. — Eran otros tiempos, la juventud de ahora es diferente. Sora quiso que la tierra la tragara, pero al mismo tiempo su ánimo bajó porque todo eso le hizo pensar en cierto detalle. ¿Qué estaba haciendo con su vida? Y aunque no tuviera nada que ver pensó en Park Jimin y en esas dos hermosas niñas.
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