Capítulo 19

1947 Palabras
                                                                                         Capítulo 19 La primera en levantarse esa mañana fue Sora, la chica tomó un baño con agua tibia, se colocó algo cómodo para estar en casa y fue a la cocina donde algunos platos de anoche seguían allí. Suspiró comenzando a limpiarlos, dejando todo impecable, comenzó a preguntarse si Jimin y las niñas ya estarían despiertas. JeongMin, la bebé, siempre esperaba a que Sora la buscara, desde que su madre se fue, la pequeña dormía más. JiYeon si era la última en levantarse, por lo general Jimin se encargaba de ella mientras que Sora se ocupaba de la comida. Los fines de semana por lo general los dejaba dormir de más, lo merecían. "Quiero ir a cenar contigo. Quiero...agradecerte por haberme apoyado tanto con las niñas y la casa" Mientras secaba sus manos mirando los platos secarse no pudo evitar enfocar su mente en Jimin, no era primera vez que un jefe suyo le ofrecía salir, la mayoría intentaba sobrepasarse y era por eso que ella terminaba renunciando. Esto era distinto, Park Jimin era un jefe distinto, él enserio amaba a su familia, amaba a sus hijas y.…podía asegurar que era un hombre diferente. Totalmente diferente. — Buenos días, cielo. Sora parpadeó varias veces mirando a su madre. — Buenos días, mamá, ¿Dormiste bien? — Muy bien—sonrió un poco—Es extraño verte arreglada tan temprano—se acercó al comedor. — Creo que ya es costumbre—se encogió de hombros— ¿Quieres que te prepare algo de café? — Me gustaría—asintió viendo como su hija se colocaba manos a la obra— ¿Te gusta lo que haces, Sora? — Bueno, debo hacerlo, ¿No? — Tu hermano dice que pareces cómoda allí. "¿Qué tanto le habrá dicho YoonGi?" — Por ahora me quedaré allí—se limitó a decir. Unos minutos después estaba sentada junto a su madre sirviéndole su café— ¿Todo está bien en casa? —Sora notó esa mirada compasiva en la mujer— ¿Por qué me ves así? — Deberías buscar a ese chico, cielo. — Mamá, no voy a ir detrás de JungKook, la última vez que nos vimos teníamos...quince años—negó con la cabeza—Además no tengo su número. — Sé que él te escribirá, es un buen chico para ti... — Mamá. — Nada es eterno, tienes que tener estabilidad en tu vida... — Tengo veinte años, no treinta—bufó—Estoy bien así, mamá, enserio. No te preocupes, me gusta...vivir así. — Soy tu madre, jovencita, sé cuándo me mientes—apuntó con su dedo—Si te casaras con alguien no tendrías que trabajar tanto, sólo te encargarías de tus hijos... — No—sonrió de lado. No quería ser grosera ni arruinar los sueños de su madre, pero era su vida, ella era quien decidía que hacer—Mamá, la maternidad y el matrimonio no es algo que me agrade. — ¿Prefieres cuidar niños que no son tuyos? — Bueno, si me pagan por cuidar de esos niños...sí, lo prefiero—asintió ganándose una mirada de reproche—JungKook no va a llamar, lo nuestro acabó hace mucho, por favor, no insistas más, ¿Quieres? — Pero... — Prepararé el desayuno e iremos a caminar un rato, ¿Bien?     En aquella cocina olía exquisito, JiYeon sonrió cuando su padre colocó un plato con panqueques en formas de corazones o caritas de personajes de sus personajes favoritos, comía con entusiasmo mientras Jimin terminaba de servirse, JeongMin sostenía la cuchara con su manita teniendo su boca algo sucia por su papilla, el chico se encargó de limpiarla dándole de comer también. — ¿Y unnie Sora? — Vendrá el lunes. — ¿Por qué? — Porque sus padres iban a visitarla a ella y a su hermano. — Me gusta el hermano de unnie—sonrió—Es muy lindo, es como un gatito. A Jimin le pareció tierno esa comparación, recordaba al hermano de Sora, pero le parecía un chico serio y estricto, muy diferente a la chica, por supuesto. — ¿Te gusta que Sora trabaje en casa, JiYeon? — Sí—la niña asintió—Unnie es muy buena conmigo, me ayuda con mis tareas y a JeongMin siempre le canta para dormirla. — Omma, omma—habló la bebé sonriendo con total inocencia. Sus manitas aplaudieron y con eso vino una pregunta no tan agradable. — ¿Appa? —Jimin la miró— ¿Omma no ha preguntado por nosotras? Jimin masticó despacio, casi sin ganas, respiró profundo antes de responder. — Claro que sí, sólo...ha estado muy ocupada con el trabajo. Es todo. — Oh—asintió no muy convencida—Appa, ¿Te has sentido bien? — Si las tengo cerca, me siento muy bien—asintió sacándole una sonrisa a su pequeña. En medio de aquel desayuno el timbre de la casa se escuchó, Jimin fue a abrir totalmente extrañado, no estaban esperando a nadie, los chicos no podían ser y dudaba mucho que fuera JeongYeon. En cuanto abrió la puerta se llevó una gran y quizás no tan agradable sorpresa.     Los señores Min caminaban junto a sus hijos tomando una bebida algo refrescante para el sol de esa mañana, Sora tenía en mente prepararle un gran almuerzo a la pareja, debido a ello fueron al mercado cercano a casa para los ingredientes, a YoonGi le parecía buena idea, ayudó a su hermana en lo que necesitara mientras sus padres estaban distraídos con algunas frutas exóticas del local que quedaba a un lado. — Mamá insistió esta mañana sobre el tema de anoche—comentó en voz baja junto a su hermano. — ¿Enserio? Debe estar realmente desesperada. — Ella cree que tengo un futuro más asegurado casándome con ese chico que trabajando por mi cuenta... — Espera—YoonGi dejó de guardar las manzanas en una bolsa mirándola incrédulo— ¿Enserio mamá quiere que te cases con ese mocoso? — Sí—asintió—Sabes que nunca bromea sobre eso, pero... ¿Por qué me lo dice a mí y no te lo pide a ti? — Porque sabe que rechazaré esa opción, tengo un trabajo estable desde hace años y me siento bien así. — Mi trabajo también es estable, ¿Por qué nadie me escucha? —se quejó. — Escucha, papá y yo hablamos un poco anoche mientras les acomodaba la habitación para ambos—comentó entregando las bolsas con las frutas a la mujer de la tienda, éstas las pesó una a una para saber cuánto sería el precio—Mamá suele salir con sus amigas, ellas tienen hijos de nuestras edades, son grandes empresarios, unos están fuera del país, otros son muy reconocidos por su labor... Sora sintió un nudo en la garganta. — ¿Dices que mamá está decepcionada de mí? YoonGi se apresuró a corregirse. — No, claro que no, sólo iba a decir que mamá quiere tener algo de qué hablar, a ella le preocupa que cuando ambos dejen de estar en este mundo, las cosas empeoren contigo—YoonGi la miró. Sora analizaba todas esas palabras sin saber que decir—Mamá quiere que retomes tus estudios. — Ella quiere que me case con un chico que no veo desde los quince años. — Es una locura, lo sé, pienso lo mismo, pero...apoyo a papá cuando me dijo de tus estudios. Sora chasqueó la lengua sacando el dinero de su bolsillo. YoonGi tomó la bolsa con todo dentro mientras su hermana pagaba. — Sabes que dejé de ir a la universidad cuando las cuentas llegaron a casa—susurró frente a su hermano—Tú estabas trabajando de más, mamá y papá tenían sus gastos en casa y.…me parecía injusto que fuera algo parecido a una sanguijuela, sólo succionaba todo, debía trabajar, tú me lo dijiste varias veces. — Oye—YoonGi tomó su muñeca— ¿Crees que eres una carga para la familia? — Sólo digo que...en ocasiones debemos hacer sacrificios—sonrió apenas. — Sora, sé que suelo discutir contigo, sé que nunca me obedeces, que eres terca, testaruda, algo rebelde y un poco alocada, pero eres mi hermana—lo dijo tan serio que la chica se quedó callada—En el momento que llegaste a Seúl supe que debía hacerme cargo de ti, no eres una carga, tonta, eres una de las pocas personas que conozco que tiene agallas para decirle a su jefe que se vaya a la mierda. — Eso es tan tierno, oppa—lo abrazó fuertemente. — Ya, suéltame, no seas ridícula. — No, oppa eres muy tierno, por eso YuQi se fijó en ti—YoonGi rodeó los ojos sabiendo que su hermana nunca se rendiría sobre el tema. Sora se echó a reír adorando molestarlo. — ¿Si te cuento algo dejarías ese tema de YuQi? — ¡Oh! ¿Qué pasó? — Te lo diré si me sueltas.     JiYeon se encontraba emocionada con sus juguetes nuevos y más aún por la bicicleta rosada que su abuela le había comprado, JeongMin estaba en brazos de la mujer mayor con un llavero de juguetes, al mover su manita estas sonaban chocando entre sí, a ella le hacía reír, la sala en minutos se había llenado de regalos para esas dos pequeñas, pero Jimin no estaba del todo contento. Su madre no era una mujer dura con él, nunca lo fue realmente, pero a ella nunca le agradó JeongYeon, al comienzo de la relación de la pareja, la señora Park no aceptaba a JiYeon, cuando nació, la niña se ganó su cariño volviéndose en su nieta favorita junto a JeongMin. — ¿Por qué no me avisaste que vendrías a casa? —preguntó caminando de un lado a otro en la cocina. — Quería sorprenderlos—la mujer de cabello oscuro hizo que la bebé se colocara de pie sobre sus piernas, la pequeña sonrió por las caras graciosas de su abuela, Jimin sonreía de vez en cuando al ver a su madre morir de ternura con sus hijas. — Sí que me sorprendiste—dejó los platos y cubiertos en el fregador para lavarlos. Subió las mangas de su camisa hasta sus codos abriendo el grifo. — Deberías contratar a alguien, así no tendrías que hacer esas cosas. — Ya tengo a alguien que lo hace, pero le di el fin de semana libre—contestó sin ver a su madre. — ¿Enserio? —se sorprendió. JeongMin intentaba morder una de las llaves llevándola a su boca estando sentada de nuevo en las piernas de su abuela—Oh, cielo, no debes ser tan bueno con el personal... — Tenía un compromiso con sus padres, está bien, es una buena trabajadora—asintió. — ¿No se ha puesto celosa la víbora de tu esposa? —Jimin tardó en responder y a la mujer le pareció extraño que su hijo no le reprochara por dirigirse así. — Todo está bien. La señora Park no sabía si se lo decía a ella o para él mismo. Esperó a que terminara de limpiar todo y cuando lo tuvo sentado frente a frente decidió preguntar. — ¿Qué sucedió con ella? — Nada. — Jimin, soy tu madre, te conozco. Tomó una bocanada de aire cargando a JeongMin quien se aferraba a las llaves. — JeongYeon y yo estamos en proceso para divorciarnos—aquello no la tomó por sorpresa—Hemos estado teniendo problemas en casa, JiYeon estaba saliendo afectada, JeongMin apenas dormía y.…—suspiró—una cosa llevó a la otra. — ¿Ella sigue viviendo aquí? — No, tuvimos una fuerte discusión hace una semana, me desmayé, perdí el conocimiento y cuando desperté estaba en el hospital. — Dios mío, Jimin, ¿Por qué no me dijiste nada? —se mostró realmente preocupada— ¿Las niñas vieron eso? — JiYeon llamó a la chica que trabaja para la casa, ella avisó a una ambulancia—su madre abrió la boca para decir algo, pero estaba sorprendida—Sólo fue el agotamiento y el estrés, es todo. — No es todo, cielo, un divorcio nunca es sencillo, menos aun cuando se tienen hijos—indicó. Jimin miró a JeongMin quien subió su carita viendo a su padre, el chico besó su frente acurrucándola en su pecho—Debiste avisarme, sabes que puedo ayudarte con las niñas. — Lo siento. — Y lamento lo que te diré, pero ya me esperaba esto, sé que debes estar mal, pero me alegra que esa arpía por fin te deje libre—Jimin miró a su madre sabiendo que debía contarle otro detalle—Pensé que te dejaría por otro hombre, pero... — Mamá—interrumpió—Taemin volvió, ella y JeongYeon están saliendo—hizo una pausa para luego añadir—JiYeon no lo sabe, pero ya conoció a su padre biológico.
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