CAPÍTULO CUARENTA Y SEIS Llevé a cada brujo inconsciente a la cámara de recuperación, donde se despertaban, cuerdos o mucho más fuertes, o locos y como zombis asesinos. Para cuando hice el tercer viaje, Dorka empezaba a agitarse. Remo no los dejaría volver al lado de la Tierra antes de que las esferas hicieran la transición y tomaran el control. Debí advertir a Dorka que no mostrara ninguna renuencia una vez que fuera convocada, que no actuara ansiosa por el impulso de poder. ¿A quién estaba engañando? Remo habría visto a través del acto. El, como Zantry y yo, podía sentir emociones, leer la energía cambiante que rodea el cuerpo. Con mi estómago agitando, tanto con la culpa como con la infusión de energía de Remo, me dirigí a mi cámara. Mi piel zumbaba como si mil bichos se arrastraran d

