14 Uriel inclinó la cabeza a un lado mientras examinaba con recelo al ángel de cabello oscuro. Cuando Lucifer le pidió que buscara a los hombres más fuertes de Jericó, no le cuestionó. No le dio importancia. La verdad es que le resultó divertido ir de posada en posada por la gran ciudad, desafiando a los lugareños a pelear en combates de lucha para evaluar su fuerza. Su recompensa eran todas las mujeres a las que atraía. No tenía razones para desconfiar de Lucifer. Su vida era exactamente como él le había prometido: tendría la adulación de las mujeres y libertad de amar y ser amado por ellas en la forma en la que desease. Esperaba que su emocionante vida fuera un placer sin fin, pero un día despertó con una extraña sensación. Una sensación de vacío que ni la belleza que tenía desnuda ent

