Percibo el calor de Didi a mi lado, no me abandona, escucho como llora por mí, abrí los ojos y me encuentro con ella solamente en una habitación distinta, pero tan familiar a la misma vez para mí, reconozco estas paredes, las cortinas. ¿Qué sucedió? Abrazo a mi hija con amor para que deje de preocuparse, no me gusta que se alteré, sin más decidí levantarme, pero al hacerlo la puerta es abierta sin delicadeza, lo observo con odio —Kendra, mi amor… Despertaste —De tan solo escuchar que me llama de esa manera me asqueo de inmediato ¿Qué pretende?. Se acerca y me planta un beso, el cual no correspondí y Didi lo ataca, sin embargo, la calmé. Ya tengo conocimiento de lo que es capaz. Es un monstruo que no se tienta para actuar en contra de los demás. —¿Dónde estoy? —Pregunto preocupada. Sí es l

