—¡Vámonos! —Exprese, camine por simple inercia, mi corazón está a punto de estallar. —¿Qué hice? —Me pregunté en un susurro, subí al coche y sin más me quedé observando la calle, palpo mis labios con suavidad recordando ese beso que me hizo sucumbir ante lo prohibido, lo hice pecar y eso no está bien. Lo deseé no puedo mentir, lo disfruté y me encanto. Mi cuerpo aún tiembla producto a la sacudida que causó ese beso en mi alma. Fue una descarga eléctrica de alto voltaje, me humedecí por completo al sentir lo apasionado y caliente que es ese hombre. Percibir sus grandes brazos rodearme, inhalar su aroma, su cuerpo fornido y musculoso abarcarme al punto de sentirme diminuta. Demonios, lo hice caer con mi confesión, no fue acertada su accionar, debió reprenderme, ponerme en mi lugar con un se

