Axel Observó a Kendra caminar tan despacio que siento que me falta el aire para respirar, su elegancia y belleza son hipnóticos. No tuve voluntad propia, debía desviar la mirada; sin embargo, es imposible no caer en sus encantos, no debo ni puedo verla como una mujer, pero su rostro delicado y su cuerpo fino me invitan a pecar, aunque ya lo estoy haciendo con el pensamiento, no deje de pensar en ella. Me dolió que me dejará con la cena preparada. Gracias a su profesionalismo volví a ser libre, sin embargo, no me siento como antes, algo en mí cambió en mí, no obstante, no deseo aceptarlo por el momento. Me miento a mí mismo. Cada vez me enredo un poco más en mi propio engaño. Aquella noche que faltó a la cena le di gracias a Dios porque no fue, aunque me desagrado su ausencia, reflexione

