Un mes después Lo observó entrar a mi jaula de oro, me ha obligado a permanecer a su lado, a lo largo de un mes. Intenta conquistarme, pero solamente se ha ganado aborrecimiento de mi parte, nunca sentiría algún sentimiento positivo por un hombre que me engaño, me chantajea y no me deja en libertad. Me siento asqueada, la presión arterial se eleva cuando intenta besar mis labios, me entrega una rosa negra ¿Qué romántico puede ser eso? —¿Crees que al tenerme encerrada te amaré? —Reprocho irritada, este imbécil me tiene colapsada. Su olor, aunque es agradable para el olfato no lo soporto ni a cinco metros de distancia, sus ojos marrones son una especie de escáner que detallan cada parte de mí con descaro me come entera con la mirada. Es detestable, irritante y un acosador. Insiste con lo

