Lloro de impotencia mi amigo Ignacio murió por mi culpa, fue una noche larga, no puede dormir, me dejaron encerrada, ya amaneció, los rayos del sol son reflejados a través de la ventana, me encuentro en otro lugar, es una habitación más amplia y lujosa que la anterior. Los negocios sucios sí que dejan dinero, me aferro a mis rodillas, me duele la cabeza y mi cuerpo se siente pesado. Me preocupan los chicos y Didi. Soy culpable por desafiar a ese monstruo, no debí provocarlo, no me ve como su hija lo hará. Voy al sanitario. Aclaro mi rostro con abundante agua, mi piel se ve pálida y mis ojos rojos e hinchados. La ansiedad me imposibilita respirar, mis pulmones queman. Odio dañar lo que toco, no nací para ser feliz, mamá me dejo a la intemperie, sin su amor y calor de madre, Ignacio tambié

