Axel Sumerjo mi mente en oraciones cada minuto que transcurre, la necesito, anhelo tenerla cerca, oler su aroma natural, observar sus ojos, acariciar su cabello rubio, no dejo de pensar e imaginar una vida a su lado. —¡Estoy perdiendo la cabeza! Perdóname señor, tengo claro que no debo, pero aun así deseo hacerlo, anhelo sentir sus labios, besar su piel ¿Qué me hiciste Kendra? —Pienso en voz alta, no suelo tomar decisiones a la ligera, tampoco soy fácil de persuadir.Presionó el rosario entre mis manos al punto que me lastimé con una astilla de madera. Mi dedo sangra con exageración empañando parte del mismo ¿Será una señal divina? Después de aquel día tan catastrófico, decidí adentrarme en el mundo de la religión, estudié por mucho tiempo era tan solo un chiquillo de 17 años cuando mi vi

