Final —Hoy me siento como un culo, muy solito. Estoy que me compro una esposa por internet, ¿qué dices? ¿ordeno una rusa o una ucraniana? —me preguntó Camilo cuando escuchábamos a mi amigo decir sus votos y reí. —¿Es que quieres que te estafen? Se dice que las rusas son muy guapas, pero les gusta más la plata que comer, allá tú si te quieres arriesgar. —¿Ah sí? Ahora te haces el decente por tener a tu noviecito al lado, pero si estuvieras solo, bien que estuvieses intentando ligar conmigo a algunas rusas estafadoras en Chatroulette. —Cállate —me quejé al sentir que Daniel nos miró incómodo, lo cual solo lo hizo reírse más al infeliz que tengo por amigo. Preferí guardar silencio porque aún cuando dijimos que seríamos “amigos”, esto era muy reciente y se sentía incómodo hacer bromas a

