CAPÍTULO 4

2370 Palabras
" Muchas personas tienen tiempo para esta mierda, sinceramente yo no lo tengo pero deberías sentirte honrado porque nadie me había hecho sentir así" - - ¿Alguna vez han estado en una situación incomodísima? En donde solo quieren meter su cabeza en la tierra como un pequeño gusano. Eso fue lo que William consideró en ese momento. Ya había pasado más de una hora al lado del chico idiota, ya no lo soportaba, quería arreglar sus cabellos hasta quedarse calvo. El de piel bronceada ya había recorrido más de veinte tiendas departamentales y aún no compraba nada. No solo eso, lo que más le molestaba era que en ningún momento le dirigía la palabra, ambos iban en silencio. - Oye, tú —William podría hablar por primera vez después de mucho tiempo pero el contrario no le hizo caso, eso le hizo enojar aún más. Brice seguía mirando lentamente las prendas de ropa, una por una pero al final no seleccionaba nada. El sol estaba apunto de metros, William debía regresar a casa o de lo contrario, el transporte público se iba a volver más pesado y no le gustaba viajar apretado. - Bastardo —le devolvió a llamar y solo así obtuvo una mirada molesta del alcalde— ¿Vienes a comprar ropa o mirarla? Llevamos más de una hora viendo que vas a comprar y no comprar nada, ¿Estás vengando de mi? Dime, ¿Crees que haya hecho tanto daño en mi vida pasada? Solo eso explicaría el karma que estoy pagando. - Cierra la boca seleccionada y siguió con su labor de ignorarle. - Señor Myers, temo decirle que no tengo un auto debido a la última vez que elegí un puesto de hamburguesas andantes, debido a que mis padres no me quieren regresar el auto ... Ah, tan doloroso. - ¿Y eso qué? - Que si no te apuras voy a tener que sufrir las consecuencias de viajar en el transporte público con docenas de personas que no huelen nada bonito —William sin notarlo comenzó a hacer pucheros, pues, en realidad era lamentable tener que pasar todo eso. - ¿Quién te dijo que regresarás a tu casa en transporte público? —Brice le dio una mirada fugaz antes de por fin seleccionar ropa al azar. - Oh ... —William sonrió— ¿Me llevarás a casa? - Ya que. — ¿Alguna vez has visto Toy Story? Justo ahora tengo ganas de decir la frase "Estamos agradecidos" de los marcianitos que aparecen ahí —William se rio por su comentario tan tonto pero luego se puso serio al ver que al contrario no le hacía gracia. — Solo vámonos. William se molestó, pasó tanto tiempo para que al final Brice tomara ropa al azar, la cual no tuvo ni la molestia de revisar si realmente le quedaba. Al final fueron hacia el estacionamiento, si lo pensaba bien esta sería la primera vez que se subía a su auto, el hecho de pensar eso le dio escalofríos. No eran cercanos pero últimamente sus acciones parecían lo contrario, después de esto debía alejarse por completo de él, era raro el asunto y le molestaba. Mientras iban en el auto el ambiente era aún peor, el silencio le picaba en los oídos. — Mm y... —¿Sería buena idea comenzar a hacer preguntas? No, mejor no. — ¿Qué dices? Oh, no esperaba que el contrario le dijera eso. — ¿Desde cuando conoces a mi hermana? —preguntó. — Desde que entró a trabajar a la empresa. — Espera... —pensó— Eso fue hace dos años, ¿Tanto tiempo? — Sí. — Ella nunca me había hablado de ti hasta ahora. — Supongo que no éramos lo suficientemente cercanos. William solo asintió y ya no dijo nada más, pensaba que el hablar con Brice era extraño y eso siempre solía conducir a una futura pelea. Mientras miraba por la ventana escuchó que su teléfono sonó, al revisarlo vio que era un mensaje de su novia deseándole buenas noches y que no olvidara hacer su tarea, William le respondió con un "Hoy fui secuestrado por alguien horrible" antes de tomarse una foto sonriendo y otra mandando un beso. Todo fue divertido hasta que vio el cómo lo veía el mayor. Que vergüenza. Casi al llegar el sonido del estómago de William lo hizo ponerse rojo, pero era algo normal, no había comido nada desde temprano. — ¿Puedes dejarme en el puesto que se ve ahí? Es que tengo hambre —sonrió. — Pero tu casa todavía queda lejos. — Puedo tomar un taxi, no creo que me cobre tan caro, ya no estoy demasiado lejos. — Eres una verdadera molestia, baja, compra tus cosas y regresa al auto. William pensó que el idiota ese no era tan terrible. Pero aún así no lo soportaba mucho. Cuando el auto se estacionó salió corriendo directo a su felicidad, juró que había visto el paraíso, era su local favorito de comida chatarra, aseguraba que ahí vendían todo lo que le hacía feliz. William pidió muchas cosas, total, ya se había ahorrado el taxi. Cuando regresó llevaba una bolsa llena de comida frita y dos bebidas. — Te la compré —sonrió— Nunca en tu vida probarás otra bebida como esta, anda, pruébala, pruébala —William le ofreció la bebida, Brice le dio un sorbo pero hizo una mueca rara. — Mira... —quería hablar pero William volvió a empinarle el vaso en la boca haciendo que Brice diera un sorbo demasiado grande. — Es deliciosa, tómala toda o me enojo. — Will, no... —pero de nuevo William le volvió a dar de la bebida— ¡Basta! William se asustó de inmediato con el grito molesto, él solo quería ser amable después de todos los problemas que ya había causado pero al parecer nunca se iban a poder solucionar las cosas. — Lo siento —regresó su vista a su bolsa de comida chatarra y sacó sus papas fritas. — En serio eres una molestia. — ¡Solo quería darte a probar una de las bebidas que me hacen feliz! Pero sigues siendo un hijo de puta conmigo, ya te pedí disculpas por toda la mierda que pasó, ¿No puedes dejarlo pasar? — Dime algo, ¿Qué ingredientes tiene la bebida? — ¿Por qué preguntas eso? — Solo dime —suspiró. — Leche, leche condensada, leche evaporada, arroz y fresa. — Adivina algo, ¿Quién crees que es intolerante a la lactosa? —le miró con duda. — Mi mamá lo es. — ¡Grandísimo idiota! — ¡¿Qué!? Tú me preguntaste y yo solo la conozco a ella —William se cruzó de brazos y no quería mirarlo a la cara de nuevo. — ¡Yo! ¡Yo! ¡Yo lo soy! — Brice se cabreó y se comenzó a señalar a sí mismo— Me diste de beber casi toda la bebida, si algo me pasa será tu culpa. — Señor delicado —seguía molesto. Cuando llegaron a la casa de William, este bajó demasiado lleno, todo lo que restaba del camino había estado comiendo como si no lo hiciera en días. — Bueno, Mr. Myers, gracias por traerme de regreso, ya sé que lo de hoy lo hiciste por molestarme, creo que ya estamos a mano —William había hablado ya fuera del auto por la ventana. — Eres una verdadera molestia, no vuelvas a cruzarte en mi camino. — De ti depende —William se encogió de hombros. — No solo de mí, también de ti, deberías evitarme a toda costa. —Brice hablaba con calma pero su ser realmente estaba cansado. — Brice, para mí también eres una molestia —rodó los ojos— Así que oficialmente hoy es el día en que te evitaré, así te cases con mi hermana en un futuro créeme que no me meteré en tu vida. — ¿Casarme, con quién? —pero William ya no escuchó. Entonces el menor corrió hacia su casa. Al entrar sus padres y su hermana estaban sentados en la mesa hablando, haciendo que voltearan a mirarlo, él solo sonrió. No hablaron de mucho después de eso, finalmente fue hacia su habitación, el día había sido muy agotador. Cuando iba a tomar una ducha fue entonces que tocaron la puerta de su habitación. — William, ¿puedo pasar? —era su hermana. — Claro. La castaña entró tímidamente y se sentó al final de la cama. William ya sabía lo que iba a preguntar pero dejó que ella lo dijera por sí misma. — ¿Y cómo te fue? —sonrió. — Bien, solo fuimos a comprar ropa, nada interesante —William comenzó a buscar su toalla en la habitación y hablaba si mirar a su hermana. — ¿Brice fue amable? — Bastante amable —William se rio, cómo si esas cosas pasaran... solo quería hacerle pensar a su hermana que ellos dos se llevaban bien. — Ya veo —le sonrió— Me alegra mucho que se hayan hablado, no entiendo cómo fue que se volvieron cercanos al punto de que fueron a comprar ropa juntos. — Oh pues después de todo lo que pasó... —William se calló, que idiota, su hermana no sabía nada. — ¿Lo que pasó? —le miró con duda. — Mmm, pues tú viste que le tiré el café encima, eso pasó —sonrió nervioso. — Oh... —Syn se acostó en la cama pero siguió hablando— Por cierto, mamá dijo que ayer estabas con un amigo en casa, ella comenzó a decir que era muy guapo y que no parecía un idiota como todos tus amigos. Eso hizo a William temblar, ¿Su mamá le habrá dicho el nombre? Porque si era así ya estaba jodido, quizás su hermana quería poner a prueba su honestidad. — Mmm, ¿Te dijo su nombre? —fue lo único que pudo decir. — No, ella dice que no lo recuerda, por ello tenía curiosidad, creo que conozco a todos tus amigos, ninguno de ellos me recuerda a la descripción que ella me dio. — No es nadie, solo un compañero, casi ni hablamos y es una persona muy molesta —suspiró— Va por la vida creyendo que debe ser perfecto y criticando los errores de todos, puede que sea guapo pero su personalidad no lo ayuda, personalmente... mira, si me gustaran los chicos, puf, NUNCA, pero NUNCA me enamoraría de alguien como él, horrible persona... muy reservado, aunque admito que es un buen líder, parece inteligente pero uh, me estresa constantemente, parece mi Karma. — Espera —Syn comenzó a reír— ¿Por qué esto se oye como una confesión de amor-odio? ¿Realmente no eres cercano a él? Parece que lo conoces muy bien, qué irónico. — ¡No lo conozco! Solo llevábamos hablando muy poco tiempo —William se sentó. — Pero parece que sí, mira, te diré algo —le miró— No es necesario que inviertas demasiado tiempo en pensar las cosas, si alguien te agrada o te desagrada lo sabes de inmediato. — ¿Cómo? — Es como la música, si una canción no te gusta, no estás obligado a escucharla —sonrió— Si tu compañero realmente no te agrada ya lo hubieras evitado a toda costa, te conozco. — ¡Claro que no es así! Yo realmente he tratado de evitarlo pero no se puede, pasan cosas que me hacen enloquecer y se escapan de mis manos. — ¿Te acuerdas de Max? El vecino que se mudó, a él le gustabas pero tú lo evitaste tanto que inclusive le hiciste creer a todos que te quedaste mudo y no hablaste con nadie más que tu familia por dos meses, ¡Dos meses! Si tú quieres evitar a alguien lo haces de inmediato. William repentinamente se sintió frustrado, pensaba... La primera vez que conoció a Brice él realmente lo ignoró, no fue necesario hablarle y ninguno se sintió incómodo con la presencia del otro. La segunda vez... bueno, su desmayo no pudo evitarlo y comenzó a pensar si ese acto de bondad de Brice hacia él le había dejado cosas que pensar a su subconsciente. La tercera vez... William pudo no haberlo dejado entrar a su casa, decirle que regresara cuando su hermana llegara, en realidad sí que pudo hacer eso pero al final pensó que se vería grosero si lo hacía, por ese motivo lo dejó entrar. La cuarta vez... pudo solo ir y dejarle los papeles a la oficina de su hermana e irse lo más rápido posible o esperarla en algún lugar lejos pero, ¿Por qué decidió quedarse ahí? Ah, frustrante y también lo que había pasado hace poco, pudo haberle dicho que no quería, no estaba obligado a acompañarlo a ningún lado, pero al final nuevamente accedió, así que pensó… ¿Por qué no solo se iba en el transporte público? No se opuso cuando el otro le ofreció llevarlo. Definitivamente estaba haciendo de todo menos evitarlo. — No me agrada el tipo ese pero tampoco lo odio —finalizó. El día siguiente se juró que iba a ser el William decidido de siempre. Ese día empezó bien desde que recordó que todo el día estaría a lado de su novia debido a que solo iría a una clase y luego pasarían al cine. Corrió a su universidad y tomó su primera clase, cuando finalizó fue con su novia y se retiraron al cine pero antes de eso debía llamar a su hermana ‐debido que no podía comunicarse con sus padres- para que ella les avisara que no llegaría temprano porque también iba a pasar a cenar con los padres de su novia. — Syn, mis padres no responden mi llamado, ¿Podrías... —pero la contraria le interrumpió. — Espera, dame un segundo. Al otro lado de la línea se escuchaba a alguien comprando algo. — ¿Ya me escuchas? — William, ¿Sabes que comió ayer Brice? — ¿Cómo voy a saber eso? Y no es como si me importara lo que come. — Estoy yendo para su casa... pero dime, ¿Qué querías? — ¿Por qué vas a su casa? — Brice está muy enfermo, me dijo algo acerca de que su estómago está mal, creo que debió comer algo que no digirió bien, ni siquiera vino a trabajar. Entonces William recordó que justo ayer le había obligado a tomar esa bebida llena de lactosa, cosa por la cual debía estar mal... creía que era una broma pesada del idiota ese. — Mándame tu ubicación, paso por ti en la noche. Fue lo único que dijo William antes de colgar la llamada. — Amor, ¿Y le avisaste a tus padres de la cena? —Near se acercó sonriente con su caja de palomitas. — Respecto a eso... dijeron que mis tías vendrían a casa, creo que no voy a poder ir contigo, perdóname. — ¡No me pidas perdón! —le dio un ligero golpe— No es necesario que siempre estés a mi disposición, tu familia es muy importante. — Por eso te amo. — También te amo, mucho, mucho —Near sonrió. Pero William se sintió incómodo debido a esa pequeña mentira. Amaba mucho a Near y nunca en sus años de relación le había dicho una mentira como esa.
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