MARISOL Llegamos al hotel y empezamos a deshacer las maletas. —¿Por qué tienes tanta protección solar en la maleta? Espera, ¿eso es un botiquín de primeros auxilios?—, le pregunté incrédula. Él se encogió de hombros. —Estoy preparado para todo. He traído todo tipo de protección solar para que no nos quememos. Pero si nos quemamos, tengo una crema curativa. También he metido repelente de insectos, una crema cicatrizante para cortes y un spray antiinfeccioso—, continuó, pero le interrumpí. —Cariño, eso es muy bonito, pero ¿no crees que estás exagerando?—, le pregunté. —No, cariño. Este es un lugar tropical. Puede pasar cualquier cosa—, explicó. Me reí y negué con la cabeza mientras seguía deshaciendo las maletas. Estoy descubriendo nuevas facetas de este hombre y me enamoro de cada u

