Ya la verdad se sabía. Solo que si quería salir de esa vida tóxica debía decir la verdad, sin importar si esto perjudicaba su carrera. Sabía que la gente hablaría unos días, meses o quizás años, pero con el tiempo se olvidarían. Si tenía que enfrentarse a otro juicio lo haría, si debía compartir la custodia, así sería. Estaba seguro de que eso era diez veces mejor que seguir al lado de una loca como Nash. Quien, a pesar de querer a su hijo, al menos eso era lo que aparentaba desde que se casaron, no había hecho otra cosa que agobiarlo con celos enfermizos. Parecía que haberse acostado con ella unas cuantas veces, le había acreditado derechos, derechos que nunca le dio, pero ella se los tomó por unas cuantas noches de cama, en las cuales ella siempre lo buscó, y al ser un hombre calient

