Horas más tarde Dylan y Damaris se encontraban en la habitación de un hotel. Las prendas salían de sus cuerpos y volaban hacia los costados. Las ágiles manos de Damaris desbotonaron el pantalón de Dylan, inmediatamente introdujo sus manos detrás, con sus largas uñas le presionó las nalgas, mientras tanto él, le devoraba el cuello como Drácula. Bajó besándole el pecho, al encontrar obstáculos introdujo sus manos en los dos copos, con toda la fuerza tiró de ellos partiendo el sostén en dos partes. Eso excitó más a Damaris, quien procedió a comérsele la boca con ansiedad y deseo. Dylan la tiró en la cama, mientras se desnudaba ella lo observaba con lujuria. Dylan rodó sus pantalones, al llegar a los tobillos lo aplastó con sus propios pies, al sacarlo de una pata lo pateó hacia un costad

