La escuchó gritar, quiso seguir, sin mirar atrás, sin darle importancia a lo que había escuchado. Pero ¿cómo irse y dejarla ahí? Era la madre de su hijo, la mujer que amaba, con quien había compartido los momentos más felices de su vida. No podía irse sin darle importancia a lo ocurrido, no tenía el corazón tan fuerte para hacer aquello, más si dejarla ahí significaría que ella muriera. Soltó la maleta y corrió a recogerla, la abrazó fuerte suplicando que no muriera porque si ella moría jamás se lo perdonaría. Si bien era cierto que quería estar lejos de ella, no quería que fuera de esa forma. Llamó a la ambulancia, a sus familiares para que supieran lo sucedido. De todo los que conformaban el viaje solo Thomas y Tania no se hicieron presente. Noah los entendía, él comprendía porque

