El estado de ánimo de Alonso cambió radicalmente cuando escuchó a Tania decir que, estaba al tanto de todo. Un profundo suspiro se le escapó al escuchar lo que decía. No era posible que ella siendo una joven tan hermosa, llena de vida y con una personalidad tan encantadora hubiera aceptado ser el consuelo de un despechado. —No puedo creerlo, me niego a creer que siendo la mujer que eres hayas aceptado ser el consuelo… —No fui el consuelo, Alonso —suspiró. Era una historia de Thomas, por tal razón no quería hablar de ese tema con su amigo, pero quería dejarle clara las cosas—. Yo era amiga de Thomas. Él estaba pasando por una situación muy dolorosa. Su padre lo estaba forzando a casarse con una mujer que no amaba, y antes de casarse con alguien sin amor, Thomas decidió hacerlo con su a

