—Es muy lindo su departamento señor Leonardo —dijo Amanda esputefacta. —Gracias Amanda, fue un regalo de mis padres. —¿Y ellos viven aquí? —¡Amanda! —dijo Louisa. —Está bien ser una persona curiosa, es lo que la vuelve interesante —hizo una pausa—. Están viviendo con una de mis tías en Estados Unidos por recomendación del doctor. —Lo lamento mucho, no sabía. —Están bien, mis primos ayudan a cuidar de ellos, mientras yo me hago cargo de la compañía con Miguel. —Debió ser fuerte —dijo Louisa sorprendida al saber un poco más de su vida. —Lo es, pero siempre estoy en comunicación con ellos. —¿Qué tal si me enseñas tu cuarto? —preguntó Amanda. —Claro, Leonardo… —Vayan, debo conversar con el señor Ramiro. Se retiraron al cuarto y cerraron la puerta con llave. Louisa vió sorprendida a

