Arya se queda dormida finalmente, Ayden decide no irse de su lado, pues está preocupado por ella. En cambio, se recuesta en el sofá que yace junto a la ventana. Al despertar ella yace observándolo con los ojos hinchados del llanto. —¿Has podido descansar algo? —pregunta ella. Ayden se sienta intentando despabilarse un poco. —No más que tú, creo. Me quedé preocupado por ti —aclara él poniéndose de pie para estirarse—. Me gustaría que me contases que es lo que ha sucedido, tienes un par de días ausente. Sé que algo pasa, pero como te dije… —No soy adivino —a completa la frase de él haciendo que sonría—. Te diré, pero promete que no te enfadarás. Ayden ya frunce el ceño y Arya sabe que esa no es buena señal. —Aún no te digo, y ya te estás enojado —advierte ella señalando las línea

