Capítulo 22 Su cabello era sedoso bajo mis dedos. ―Vuelve y quédate conmigo ―dijo, inclinándose hacia mi caricia. Cerré los ojos y asentí. ―Sí. Su rostro dibujó una sonrisa encantada. Me acercó más para después cogerme en brazos y hacerme girar en el aire. ―Gracias. Sentí cómo se me abría el pecho mientras me recorría la euforia, y rompí a reír con una risa desenfadada. ―Basta. Vas a arruinarme el vestido. Alec me dejó en el suelo y apoyó la frente contra la mía, mirándome fijamente a los ojos. Fue como si me desapareciera un peso de los hombros. ¿Funcionaríamos? Todavía tenía serias dudas, pero valía la pena intentarlo. Sus labios rozaron los míos. Lo abracé con fuerza y respondí con otro beso abrasador. Alec se apretó contra mí, apretándome el culo. Soltó un gruñido grave y

