Elinore se levantó de la cama con el corazón aún latiéndole con una mezcla de furia, terror, y una urgencia desesperada por el tiempo perdido. La imagen de Kaelen cayendo, su cuerpo inerte sobre el hielo n***o, el portal abriéndose como una herida en el cielo y el ejército Eldrin marchando con una disciplina aterradora, se había grabado a fuego en su mente, una premonición que la asfixiaba y le robaba el aliento. "No puedo permitirlo," se dijo, sintiendo una fuerza Eldrin desconocida brotar de su interior, un impulso de acción que su cuerpo mortal apenas podía contener. Tenía que advertirle. Tenía que hacer algo, cualquier cosa, para cambiar ese destino, para desviar a Kaelen de la trampa mortal. Kaelen, por muy arrogante que se mostrara, por muy enigmático y frío que pareciera, era, irón

