Todo parecía ir de maravilla, todo cambio tan de repente, la abuela Meli estaba en el hospital acompañada de mi abuelo, al parecer el golpe no fue grave pero estaría en observación, mientras que Samara seguía en el piso observando la cuna vacía de mi hija, sentía impotencia, ¿Quién haría algo así? preguntaba en mi mente mientras me dejaba caer al lado de mi mujer tomándola en mis brazos ella se dejo caer en mi comenzó a llorar. -Nuestra pequeña Ángel, ¿Dónde esta mi hija?- me preguntaba con una gran tristeza -No lo se cariño pero la voy a encontrar, daré mi vida para traerla a tus brazos de nuevo- le dije dándole un pequeño beso en la frente- ven vamos te necesito fuerte, te traeré a nuestra pequeña- dije ayudándola levantarse del piso. Salimos de la habitación y ella fue hacia el patio

