Tenía la atención de ambos, y sentía que me petrificaba de los nervios, no sabía qué hacer para que esa conversación pare. —Dime quien es —insistió Nicolás. Hubo silencio, y era bastante incómodo. Parecía que a Lukas le costaba responder, y yo tenía que hacer algo para que no se lo dijera. Nicolás me miró extrañado. —¿Te sucede algo? ¿Te encuentras bien? —Si… siento que voy a vomitar… tengo que ir al baño… —Seguro es la cerveza… es mi culpa –dijo Nicolás, mirándome detenidamente. Trataba de ayudarme. —Puedo hacer que la lleven al hospital —ofreció Lukas, al verme mal. —Es buena idea —le contestó Nicolás, con un tono preocupado, pero yo negué con los dedos. —No, no es necesario… —dije, sintiéndome realmente mal, pero no era por lo que ellos creían. —Es terca y no quiere. Supo

