Fue toda una travesía llegar. Como no tenía permiso para salir, tuve que usar la tarjeta de débito de Belu, para pedir un Uber. El viaje tardó una hora, y yo estaba asustada. No había pensado en que si mi mamá se daba cuenta se llevaría un susto de aquellos. No me había puesto a pensar en que tal vez Lukas no cumpliría su promesa de no mirarme. Al ser consciente de todo eso, ms pies se pusieron a temblar sin que pudiera controlarme. A ratos el conductor me miraba por el retrovisor, y lo notaba, o al menos eso creía yo. Una hora después, crucé la puerta del hotel, preguntándome qué carajos estaba haciendo yo ahí. Por nada en el mundo podía dejar que Lukas ni otra persona cercana me viera. Pero ahí estaban los encargados del hotel. Me acerqué al recepcionista y le di mi nombre. —Le esper

