Entré a casa de puntillas, tenía el corazón a punto de pararse, si tan solo mamá o papá me descubrieran tendría un gran problema y mucho que explicarles, eso era lo último que quería hacer. Entré a mi cuarto sin problemas. Aliviada, me tendí en la cama, tenía el cuerpo adolorido, y estaba perdidamente enamorada de Lukas. Sonreía como tonta al darme cuenta que al final las cosas me habían salido bien, que el amor que le tenía estaba bendito por las estrellas. Recordaba cada segundo de nuestro encuentro íntimo. Cerré los ojos, trataba dormir, pero no podía. Me fijé el celular por si Lukas me hablaba, pero se había quedado sin batería. Y volví a recostarme. Daba vueltas sobre la cama, intranquila, en parte por todo lo que me había pasado, y todo lo que pasaría si dejaba que Nicolás hablara co

