Las cuidadoras salieron en fila para registrar los alrededores, cada una por un camino diferente y una vez se aseguraron de tener el perímetro registrado y limpio, regresaron para registrar la casa con cautela. Estuvieron preparándose para la tormenta yendo de un lado a otro, algunas pensando en la posibilidad de un enfrentamiento quizás con emoción o excitación frente algo novedoso en esos días tan llenos de cotidianidad, otras seguramente aterradas y algunas otras tranquilas pero precavidas. No es que en cada tormenta o cada fenómeno natural fuera a ocurrir una emboscada pero la casa era evidentemente vulnerable y sabían que otras personas aprovecharían esas debilidades para acceder. Aun cuando las mujeres realizaron la ronda con tal rigurosidad Ester se fue a su habitación con un si

