CAPÍTULO VIII-2

2005 Palabras

—Tómese otro vaso —le instó Moore. Al señor Sykes no le importó hacerlo; la mañana era fría (a Sudgen le había parecido cálida); era preciso tener cuidado en aquella época del año; era conveniente tomar algo para protegerse de la humedad. Tenía ya algo de tos (aquí tosió para confirmar el hecho); algo así (levantando la negra botella) resultaba una medicina excelente (vertió el remedio en el vaso); no tenía por costumbre beber alcohol por la mañana, pero de vez en cuando era en verdad prudente tomar precauciones. —Muy prudente; tómelas, desde luego —le instó su anfitrión. El señor Sykes se dirigió entonces al señor Helstone, que se hallaba junto a la chimenea con el sombrero de teja puesto, observándolo de un modo significativo con sus ojillos penetrantes. —Puede que a usted, señor, co

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