“Leon?” dijo Alonso. “¿Quiero que investigues a ese imbécil, consigue una orden de restricción no lo quiero cerca de Roberta e incrementa la seguridad cerca de su departamento, de mi penhouse, no lo quiero ni siquiera a 100 metros cerca de nosotros, quedo claro?” dijo Leon ordenándole, jamás lo había visto así, su voz era de mando de ira, nunca me soltó la mano, abrió la puerta de su auto y me ayudo a entrar mientras el daba la vuelta y hacia lo mismo. Encendió el auto y manejo demasiado rápido para mi gusto, el silencio predominaba entre nosotros, no sabía que decirle, pero estaba consiente que teníamos que hablar y tenía mucho que explicarle, su rostro estaba tenso. Los nudillos de su mano caso blancos, de la fuerza con al que estaba agarrando el volante, sabía qué estaba furiosos peo

