Capítulo 5

1431 Palabras
Llegamos al bar y como lo esperaba al entrar, se me quedaban mirando las mujeres, seguimos caminando y fue donde Eduardo se encontró con Beto. “Hey Beto” dijo Eduardo. “Qué bueno que vinieron” dijo Beto. “No me iba a perder la oportunidad de divertirme un rato” le conteste. “Perfecto, vengan les presento al dueño, él es Tom” dijo Beto. “Mucho gusto muchachos, los amigos de Beto son amigos míos, disfruten la velada y diviértanse, si necesitan algo no duden en pedirlo”, dijo el dueño y se acercó a la barra del bar, “Leonel ellos son mis amigos lo que necesiten, atiéndelos”. “Gracias, vaya que eres influyente Beto” le dije mirándole. “No más que tu Leon, que les pido” dijo Beto. “Un wiskey sour “le dije, necesitaba una bebida bastante fuerte en este momento y este es mi favorito. “Que sean dos” dijo Eduardo. Después de que nos dieran nuestras bebidas nos fuimos a la mesa que tenía reservada Beto, me sentí y comencé a ver el panorama y mi siguiente víctima, necesita tenía ganas de bailar pero sobre todo necesita tener sexo, estoy acostumbrado a tener cuando quiero y como quiero. En eso se acercó Beto con una chica, ni siquiera me di cuenta en qué momento se fue de la mesa, la mira de arriba hacia abajo era guapa, pero no lo suficiente como para tentarme esta noche. “Chicos, les presento a Adriana es una amiga mia de hace tiempo”, dijo Beto, “Ellos son Eduardo y ese de allá que se hace el interesante es Leon”. “No le hagas caso, le gusta bromear, mucho gusto soy Leon” el dije sonriendo y de inmediato la ignore, per pude ver como la miraba Eduardo así que le deje esta conquista. Eduardo se paró y se pude de inmediato a lado de ella, “Yo soy Eduardo mucho gusto,” le tomo la mano y la acerco a sus labios besándola, ese movimiento se lo enseñé yo y solo me reí mientras tomaba mi bebida. “El gusto es mío, Adriana ” le dijo ella mirándole. “Oye Adriana y tu amiga, pensé que me habías dicho que vendrías con tu roomie la chica nueva “dijo Beto. “Si mi nueva roomie Roberta, ella está bailando con un amigo que se encontró, lo siento creo que ya te la ganaron” dijo Adriana . Me reí por su comentario,” No Te preocupes creo que sobreviviré”, les dije y me dediqué a ver a mi alrededor y buscar alguna nueva conquista y la encontré en una pelirroja que no dejaba de verme y se veía bastante bien. “Bueno muchachos, no se ustedes pero yo pienso divertirme esta noche, los veo más tarde”, les dije, termine mi trago y me levante de la mesa, mire a la pelirroja y camine hacia ella. Estaba sentada en una de las sillas de la barra, me senté a su lado y tomé su mano para besarla, “Buenas noches, me permites acompañarte” le dije. “Claro, me llamo Meredith” me dijo, pero la verdad su nombre era lo que menos me importaba. Pude sentir la forma en la que ella me miraba, conocía ese tipo de mujeres que solo quieren una cosa, que les de placer y hoy estoy dispuesto, me acerqué a ella lentamente hasta que estuve muy cerca de su oído y solo le dije lo necesario. Ella no lo dudo y se levantó de la silla y tomo mi mano, en mi rostro se reflejó una sonrisa y solo mire a Eduardo para decirle con el movimiento de mi boca y mis manos, “Ahorita regreso”, a lo que él solo me miro y vio a la mujer, y me contesto” Tan rápido”. Salimos del bar y la lleve al estacionamiento, el lugar era oscuro y perfecto para tener sexo, realmente lo necesitaba para sacar mi estrés, vi mi auto y abrí la puerta, sin pensarlo más me coloque en el asiento del piloto, lo moví hacia atrás para tener más espacio. La jale hacia mí y ella se sentó sobre mí con sus piernas abiertas, podía sentir lo mucho que ella me deseaba y como el caballero que soy, le dedique tiempo a su cuerpo, la bese en el cuello recorriéndolo hasta llegar a su pecho, el cual ya estaba bastante expuesto a por su vestido tan escotado. Mis manos encontraron el cierre de vestido y lo bajé lentamente para tener más acceso a sus pechos. Ella gemía de placer y eso era música para mis oídos, de la parte baja de mi puerta saque un condón y me lo puse, coloque mis manos en su cadera y la levante para bajar la lentamente y entrar en ella por completo. Ya en acción no fui nada delicado, mis movimientos fueron rápidos y salvajes, Meredith no dejaba de pedir más y gritas son control, le di varios orgasmos y pude sentirla alcanzar el éxtasis varias veces. Hasta que con un fuerte movimiento, alcance le mío y solté un gruñido, dejando salir el estrés de estos días, la miré y ella estaba hecha un desastre. Le ayude a colocarse de nuevo su vestido y ella se sentó en el asiento del copiloto, “Eso fue delicioso” me dijo sonriéndome mientras se arreglaba el cabello. “Me da gusto que te haya gustado” le dije mientras me limpiaba y me cerraba el pantalón. “Puede repetirse si tú quieres?” le dije mirándola, sería una buena opción tener su número para próximas ocasiones, que necesite liberar mi estrés. “Eso me encantaría” me dijo. Le di un papel y una pluma que tenía en la guantera del auto y ella escribió sus datos,” Tengo que regresar al bar estoy con unos amigos, pero quizá podamos vernos después, yo te llamo” le dije. Ella se acercó y le di un beso apasionado, salió el auto y se fue, después de este sexo exprés, regresé al bar y comencé a buscar a Eduardo, pero no lo encontré, así que pedí otro trago y me senté en nuestra mesa. “No puedo creer, no tienes ni 15 minutos en el bar y ya tuviste sexo y con qué mujer, estaba guapísima” me dijo Beto. “No estaba mal, he tenido mejores”, le dije sonriendo. “Eres incorregible, no creo que exista mujer que te haga sentar cabeza y si existe debe ser una excepción en toda la palabra, para mantenerte en cintura y que no le seas infiel con otra” dijo riéndose. “Beto, yo no soy hombre de una sola mujer, ya se lo he dicho a Eduardo y te lo digo a ti, no existe mujer alguna que sea capaz de tenerme por completo, jamás me veraz enamorado como un idiota eso no es para mí” le dije levantando mi vaso. “Y a todo esto dónde está Eduardo?” le pregunte. “En la pista bailando con Adriana , te dejo acabo de ver a una amiga, ahorita regresó” dijo Beto y se fue. Trata de ponerme cómodo y miré hacia la pista de baile, tratando de localizar a Eduardo y fue cuando la vi, mis ojos brillaron al verla de nuevo, la rubia de cabello rizado con un vestido rojo que acentuaba su cintura y dejaba ver sus piernas bien moldeadas. Mi corazón comenzó a latir rápido y mi respiración era agitada, me sentí un completo idiota al verla, la manera en que se movía al bailar, no podía dejar de mirarla, su sonrisa era algo que jamás había visto, sentía una tracción hacia ella que no podía explicármelo. Estaba bailando con otra mujer y al verla, la reconocí era Adriana y Eduardo estaba detrás de ella, “será que se conocen?” pensé. Tendré que preguntarle, esta es mi oportunidad para saber su nombre, quien es, donde vive, necesito saber todo de ella. Pero mi sonrisa se convirtió en celos, al ver que otro hombre de repente puso sus manos en su cintura y la hizo girar de una forma bastaste brusca para mi gusto, no pude ver el rostro de quien era ese imbécil, pero noté que la estaba lastimando y ella le gritaba que la soltara. Y eso fue suficiente para que me lanzara sobre el a defenderla.
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