“Roberta te amo” le dije una vez más y fue cuando retiré mi bóxer, ya no podía más mi m*****o me dolia, necesita penetrarla estar dentro de ella, mi pe*ne ya estaba erecto y listo, me le quedé viendo y le dije bajando mi mirada a mi m*****o, “Esto es lo que tú me haces sentir cuando estas cerca de mí”. Con mi rodilla separe sus piernas y mi m*****o rozaba su pierna haciendo gemir de placer, este era el momento en que la haría mia, me posicione en su entrada y la cabeza de mi m*****o estaba muy cerca de ella, quería penetrarla con fuerza siendo un salvaje, pero era su primera vez y quería darle tiempo para acostumbrarse a mi tamaño que era bastante grande. Cuando estaba por fin estaba abriéndola despacio, de pronto sonó mi celular una y otra vez, y maldije al idiota que se estaba atrevien

