Capítulo 3

1734 Palabras
Por fin llegamos a Barcelona y Alexandro me llevo a la universidad como me lo prometió, siempre cuidando de mí, como el hermano que no tuve y que agradezco que ahora él tome ese lugar en mi vida. Me bajo del auto y miro a mi alrededor, el lugar esta increíble, “Alexandro baja mis maletas, ten cuidado con mi piano por favor” le dije y comenzamos a buscar el edificio dónde estará mi departamento. “Porque tenías que traer este piano, esta pequeño pero es una molestia el estarlo paseando, te dije que te compraba uno llegando a Barcelona” me dijo mientras casi se le caían las maletas y mi piano, es un torpe. “Porque me lo regalaron mis padres y sabes que me encanta tocar el piano y cantar, eso me relaja muchísimo, deja de quejarte” le dije enviándole un beso al aire. “Debiste aceptar el quedarte en mi casa, no tienes por qué compartir un departamento con una desconocida, eres millonaria puedes darte ciertos lujos, si lo sabias verdad” dice Alexandro. “Ya lo sé, pero quiero vivir toda la experiencia completa, convivir con amigas ir a las fiestas, divertirme “le digo con una enorme sonrisa en mi rostro. “Roberta, recuerda porque estás aquí, no todo debe ser diversión” me recuerda Alexandro. “Lo sé, no tienes que repetírmelo, pero no tiene nada de malo aprovechar la estancia y lo que el campus tiene que ofrecer mientras estoy aquí, no te parece” le dije sonriendo de nuevo. “Siento que tío Roberto, va a matarme si te metes en problemas y no estaré aquí para cuidarte”. “Por dios, quisiera que dejaran de tratarme como una niña, estaré bien me voy a comportar te lo prometo”. “Está bien, busquemos tu departamento porque tengo que irme, no quiero manejar de noche” dice Alexandro. Camino hacia el área de departamento estudiantiles y encontramos el que estábamos buscando, al entrar estaba una recepcionista y me acerque a ella. “Hola, soy Roberta Moretti, estoy registrada para un departamento compartido, para este semestre” le digo a la recepcionista. “Hola déjame checar nuestro registro, permíteme” dijo y comenzó a checar a computadora. “Si aquí estas, tu compañera será Adriana Monet, ya se registró y debe estar esperando en el departamento, para conocerte”. “Perfecto, que emoción escuchaste Alexandro, ya tengo roomie” le digo sonriendo. “Huy yeeeei, no puedo esperar a conocerla” me dice con su sonrisa sarcástica. “Aquí tienes, estas son tus llaves y el elevador está del lado derecho, bienvenida” me dice la recepcionista. “Gracias”, tomé las llaves y me dirigí al elevador con Alexandro detrás de mí, quien trae todas mis maleta y solo solo mi bolsa de mano y mis cosmetiquera. Al llegar al piso 2, caminamos por los pasillos hasta el número 69 y abro con mi llave, al entrar veo a una pelirroja bailando como loca y cantando, mientras que Alexandro se le queda viendo con la boca abierta. “Dime por favor que ella no será tu roomie, no puedo tener tanta mala suerte” dice Alexandro mientras baja las maletas. “Este semestre será de locura, ya siento que la amo” le dije mientras la veía bailando. “Wowwww tienes un piano esto será divertido” dijo la pelirroja y se quitó los audífonos y me miro,” Hola tú debes ser Roberta?” me pregunto. “Roberta Moretti,” le dije sonriendo. “Adriana Monet, pero me puedes decirme, como tú quieras y tocas el piano?” me pregunto mirándome con una enorme sonrisa. “te gusta la música y a mí también, ya siento que te amo y nos vamos a llevar de maravilla”. “Sabes tocar el piano y me imagino que cantas un poco?” me pregunto. “Si cantar con karaoke cuenta en algo, soy toda una profesional” le dije y en ese momento supe que ambas llegaríamos a ser grandes amigas. Pude ver la cara de Alexandro, lamentándose el que yo estuviera aquí, ahora que conoció a mi nueva roomie. “Dios las hace y ellas se juntan” escuche decir a Alexandro. “Que dijiste?” le pregunto Adriana . “Nada, que el lugar es agradable” dijo mintiendo. “No lo dudo, nuestro departamento tiene 3 recamaras, se suponía que seriamos tres pero me alegro de que pudiéramos conseguir este para nosotras dos nada más, nos vamos a divertir como nunca”. “escogí la recamara que da al final del pasillo y te dejé la que tiene el balcón hacia el jardín o si prefieres la de visitas, puedes elegir “me dijo Adriana . “Balcón al jardín, es perfecto muchas gracias” le digo. “Y quién es este galán, tu novio?” me pregunta y Alexandro y yo nos vemos mutuamente, pero antes de que él diga algo, me adelanto. “Para nada, él es Alexandro es como mi hermano, somos inseparables desde niños y tiene la misión imposible de mi padre, de cuidarme mientras estoy en la universidad”. “Alexandro , mucho gusto”. “Wow galán y caballeroso, me agradas” dice Adriana . “Roberta tengo que irme, quisiera quedarme más tiempo pero debo rime, gusto en conocerte haaa, perdón se me olvido tu nombre” dice Alexandro. “Adriana !” dice ella. “Claro, por favor si algo sucede con Roberta, alguna emergencia lo que sea no dudes en llamarme a la hora que sea cuando sea” y le entrega una tarjeta. “Así lo hare mi general” dice Adriana sonriendo y se vuelve a poner los audífonos. “Estas segura que no quieres cambiar de departamento, estas a tiempo aun” dice Alexandro mientras lo acompaño. “No te preocupes, estaré bien”. Salimos del edificio y lo acompaño a su auto, “Roberta vamos a tomar un café antes de irme, vi una cafetería aquí cerca”. “Y yo pensando que tenías prisa por irte, vamos “le dije. Fuimos a la cafetería y nos sentamos en una pequeña mesa en el área al aire libre, mientras tomábamos el café y platicábamos de viejos recuerdos. Alexandro me tomo de las manos y me miro a los ojos, “Roberta prométeme que si pasa algo o me necesitas, me vas a llamar inmediatamente”. “Alexandro no te preocupes, a veces creo que te preocupas demasiado, estoy bien de verdad” el digo con seguridad. “Ya no soy esa ingenua de preparatoria, por favor confía en mi estaré bien, te lo prometo” le digo. “Tienes razón, perdóname es solo que después de lo que te hizo Nicolas, me volví muy sobreprotector contigo, perdóname, tienes razón todo estará bien, diviértete, estudia y espero vernos pronto” me dice y me da un beso en la frente. “Iré a pagar la cuenta, ahorita regresó” dice Alexandro y se levanta de la mesa. Estoy viendo hacia la calle, cuando frente a mí se para un AUDI n***o y veo al conductor del auto, un chico bastante guapo de ojos verdes, su cabello n***o a los hombres es verdaderamente guapísimo, me llamo mucho la atención. Y no puedo evitar verlo directamente mientras espera el cambio de luz en el semáforo, cuando escucho a Alexandro, “Roberta, Roberta!” me dice casi gritándome. Y regreso a la realidad, “perdón me hablas” le dije un poco distraída. “Que te pasa?” me pregunto con curiosidad. “Nada solo me distraje viendo algo, estas listo, nos vamos” le dije. “Si, vámonos te dejo antes de irme”. Nos dirigimos a su auto y me llevo de regresó a la universidad, se estaciono en la entrada principal, baje del auto y Alexandro hizo lo mismo, para despedirnos. Alexandro me abrazo y me levanto, dándome vueltas en el aire, “Alexandro no sabes cómo te voy a extrañar, prométeme que en la primera oportunidad que tengas, vendrás a verme” le dije con una sonrisa. “Te lo prometo, cuídate y cualquier cosa ya sabes, llámame y estaré aquí en unas horas, Madrid está cerca recuerda” me dijo Alexandro, me dio un beso en la frente y se fue. Cuando me di la vuelta, no podía creer lo que estaba viendo, era el chico del carro n***o estaba parada casi frente a mí y tenía que aprovechar la oportunidad. Di unos pasos para acercarme y fue cuando lo escuche hablar con su amigo, “Leon, tengo el número de unas bellezas para esta noche, al parecer Beto tiene una amiga, que tiene otra amiga y ambas están guapísimas según el” le dijo gritando. Un playboy tenía que ser y se llama Leon, perfecto así sabre de quien alejarme, lo que menos necesito es a otro idiota en mi vida, me di la vuelta y me fui. Mientras caminaba a mi departamento, se me acerco un chico,” Hola eres nueva?” me pregunta. “Si” le conteste. “Que modales los míos, me llamo Ethan “me dice mientras toma mi mano y la besa. “Que caballeroso Ethan, eso haces con todas las chicas nuevas que conoces o es una nueva táctica “le digo con seguridad. “Hermosa e inteligente, eso no se da mucho” me dice mirándome. “Me alegro de que te des cuenta de que soy única, si me disculpas tengo cosas que hacer” el dije y seguí caminando. “Discúlpame, creo que comenzamos con el pie izquierdo, me permites invitarte a una fiesta esta noche” me dice. “No lo sé, no te conozco y no salgo con desconocidos” le digo sonriendo. “No estaríamos solos, ira más gente, podemos vernos allá si eso te hace sentirme mejor “me dice directo a los ojos y me da un papel con los datos. “Está bien, gracias” le digo y sigo caminando. “Entonces eso es un sí?” me dice mientras camino y le grito “Quizá!” y me voy. Así que habrá una fiesta, la primera de muchas, porque esta noche, me voy a divertir como nunca.
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