Después de dos horas y ya con mi ropa de entrenamiento, fui a la dirección que me envió Alexandro, era un gimnasio cerca de la universidad, obviamente no se podía ir tan lejos de su área, entre y miré hacia todos lados, había aparatos y pesas, pero lo que me sorprendió es que casi no había mujeres aquí. Y las que estaban solo usaban los aparatos para caminar y estaban platicando con los chicos, que me imagino eran los entrenadores, vaya que desperdicio de tiempo, venir a buscar pareja al gym. “Hola bienvenida, necesitas ayuda o quizá que te muestre el aérea de aerobics” dijo el chico sonriéndome con ternura, me dio tanta risa que lo mire y le dije, “No gracias ya tengo entrenador y me está esperando”. Camine hacia el cuadrilátero que vi en el fondo del gym y puede ver a Alexandro, quien

