“Paolo, jamás te había escuchado hablar así, de verdad la amas tanto” dije emocionada y puse mis manos a los lados de mi rostro viéndolo fijamente, cuando me decía esas palabras. “Si, estoy enamorado de ella como un idiota, pero me di cuenta demasiado tarde, esta con otro y no puedo hacer nada al respecto” dijo enojado aventando un limón hacia el bote de basura. “Y porque te das por vencido, ese no eres tú, estoy segura que si le confiesas que la amas, caerá rendida a tus pies, todo depende en la forma en que se lo digas” dije sonriendo. “Practica conmigo, anda yo te ayudo” me levante del sofá en el que estaba sentada y me acerque a él, estábamos frente a frente. Paolo se sorprendió por mi reacción y puedo jurar que casi se le salen los ojos de sus hoyos, “Qué haces Margo” dijo Paolo

