Sara Brown no era una mujer que se dejara llevar por las emociones fácilmente, pero lo que estaba a punto de hacer la llenaba de incertidumbre. Sabía que su hijo, Mathias, estaba a punto de tomar una decisión impulsiva, y aunque no estaba segura de cómo resultaría todo, no iba a quedarse de brazos cruzados. Conocía a su hijo mejor que nadie; podía ver en sus ojos la tormenta de sentimientos que había provocado el reencuentro con Samantha D’aro. Ella lo había herido profundamente en el pasado, y aunque ahora parecía arrepentida, Sara quería asegurarse de que sus sentimientos eran genuinos. No permitiría que su hijo sufriera otra vez. Con determinación, se dirigió al colegio, donde sabía que encontraría a Samantha. Caminó por los pasillos con seguridad, llamando la atención de algunos prof

