No quiero que esto termine. La música aún resonaba en sus cuerpos cuando Mathias tomó el rostro de Samantha entre sus manos. Sus labios se encontraron en un beso suave, pero cargado de electricidad. Podía sentir la calidez de su piel, el leve temblor de su respiración entrecortada. Samantha respondió con la misma intensidad, sus dedos enredándose en el cabello de Mathias mientras la presión de sus cuerpos aumentaba. La cercanía entre ambos hizo que el deseo floreciera como fuego en la madera seca. Mathias deslizó sus manos por la cintura de Samantha, sosteniéndola con firmeza. Ella suspiró contra su boca, dejando que el momento los guiara. Sin dejar de besarse, Mathias la alzó en sus brazos con facilidad, sintiendo cómo Samantha se aferraba a él. Sus piernas se enroscaron en su cintura

