Ser felices como un matrimonio real. Samantha se levantó temprano esa mañana, sintiendo un renovado optimismo en su pecho. Habían sido meses difíciles, llenos de silencios incómodos y miradas esquivas, pero algo dentro de ella le decía que todavía había esperanza. No estaba dispuesta a rendirse. Bajó las escaleras con paso ligero, su bata de seda ondeando con su movimiento. Entró a la cocina y dejó escapar un suspiro al ver el espacio en calma, iluminado por los primeros rayos del sol. Decidida a hacer de este día algo diferente, sacó los ingredientes para el desayuno y se puso a cocinar con entusiasmo. Los aromas de café recién hecho y pan tostado llenaron la casa. Preparó huevos revueltos con tocino crujiente, jugo de naranja natural y unas frutas frescas cortadas con esmero. Colocó

