BRITANIA DEL NORTE JULIA Los dioses me habían arrebatado, pero también proveían. Sentía como Maximilian se aferraba a mi cuerpo. Algo que siempre habíamos deseado estaba cerca de ocurrir y aunque con negativa pensé que podría ser diferente a lo que la matrona dijo, decidí que no iba a permitir que una perdida me golpeara de nuevo. Me negué inclusive a pensarlo, desde que escuché sus palabras anunciando que nuevamente estaba embarazada. Las palabras del celta comenzaron a tener sentido y aunque era un hombre al que no debía creer nada según mis dioses tenía la boca llena de verdad. Juno me habia escuchado. —Esta vez será diferente—prometió—. Esta vez los dioses no van a arrebatarnos nada y cuando estemos en Roma, será como siempre hemos deseado. Tendremos un niño o una niña corrien

