BRITANIA DEL SUR JULIA. Dejar atrás a todo el mundo fue duro. Aunque lleváramos separados mucho tiempo, la realidad era que siempre las tenía a varias de horas en carruaje, sin embargo, ahora sería distinto. El mar nos separaría y solo los dioses sabían por cuanto tiempo. El suelo que alguna vez fue rocoso y frío, ahora era madera. La estabilidad de la tierra fue cambiada por las inclementes olas del mar que no daban tregua al movimiento a pesar de su aparente calma. Luego de un par de horas de viaje hacia la costa, llegamos a ella. No habia numerosas legiones como esperé, pues todas habían embarcado en tiempo y forma y solo esperaban a un pequeño grupo de hombres que quedó en la orilla para subir en el último embarque. El suelo quedó marcado con el poderío de lo que alguna vez se i

