BRITANIA DEL SUR Gia Julia sostenía al pequeño bebé en sus manos. Su cuerpo era tan pequeño que sintió que aunque sus brazos de mujer eran delicados, podían llegar a hacerle daño. Con una sonrisa en sus labios, acarició la pequeña mano de su sobrino quien le respondió sujetando su dedo con fuerza. Era un bebé con vitalidad y a quien rogaba a los dioses por dotar de salud y vigor. Quería verlo montando a caballo y dominando al senado con palabras como su padre lo hizo una vez. Tenía nombre de Cónsul. El bebé buscó su pecho un poco hambriento y ella sonrió. No podía proporcionarle lo que deseaba, así que llegó el momento de tenderlo de regreso a su madre. Galia tomó al bebé y señaló la puerta por la barbilla. Maximilian llevaba varios minutos observándola cargar ese bebé y solo podía

