Valeria – 5 meses y medio de embarazo El limonero de Caterina ya tenía limones maduros colgando como pequeñas bombillas amarillas. El Rincón del Mar estaba en su mejor momento: habíamos ampliado la terraza y los domingos se llenaba de familias con niños corriendo entre las mesas. Alexei llevaba con nosotros tres semanas. Tres semanas de silencios incómodos, de miradas furtivas, de noches en que Mateo se levantaba a las tres de la mañana para sentarse en el salón y mirar al chico dormir en el sofá cama. Alexei era educado, callado, brillante. Hablaba italiano con acento ruso pero perfecto, devoraba libros en inglés y ruso, y ayudaba en el café sin que se lo pidiéramos: limpiaba mesas, aprendía a hacer latte art con una concentración que me recordaba a su padre. Pero no nos llamaba papá

