Capítulo 16: Busca respuestas

1529 Palabras
Samantha salió de la habitación para ir a el dormitorio 19-C donde se encontraban sus amigos esperándola, mientras entraba a los ascensores se abrazaba así misma y sentía un nudo en la garganta al recordar lo sucedido en la madrugada. No quería volver a ver el cuerpo del varón colgando del techo, le aterraba, pero no quedaba de otra. Al abrirse las puertas de los ascensores busco con vehemencia a los chicos, cuando los encontró a todos reunidos se les acerco. —Hola chicos – los saluda al estar frente a ellos. —¿Por qué no contestabas? – pregunta Sasha. —Me estaba cepillando – miente. —Pero si desde aquí me pega tu mal aliento – le excuso Austin, quien le miraba divertido. Samantha muestra el dedo de en medio. —Cállate – sentencia sonriendo, ella se centró en Jaime quien la miraba curioso— ¿Qué? —¿Por qué estabas en el suelo cuando Ivy despertó? —Ya te dije, me caí de la cama y comencé hablar estupideces – dijo aparentando indiferencia—Es una lástima lo que paso – hablo después de unos segundos de silencio, sintiendo un nudo en la garganta - ¿ustedes ya lo vieron? —Si – contesto Eliot – aunque yo creo que Andrés estaba tratando de tomar dos decisiones – opino el varón, pensativo. Samantha lo mira curiosa, intrigada. —¿A qué te refieres? —¿Acaso no se dieron cuenta? En una de las mesitas de noche había un frasco abierto con algunas pastillas afuera – su mirada centro a una pensativa – creo que si él no quería matarse con pastillas lo iba a hacer ahorcándose – Samantha traga saliva. > analizó ella. Su cara palideció y por poco pierde el equilibrio. El joven Sanz la miró de soslayo. —¿Estás bien? – Jaime la tomo de la cintura. —Si – contestó, nerviosa, tragando saliva – sí, estoy bien – repite, sonriendo con la boca cerrada. —¿Estás segura? – insiste. Samantha Asiente con la cabeza —¿Saben si alguien ya llamo a la policía o algo? – pregunto Sasha luego de unos segundos. —Creo que un chico llamó a la directora para decirle lo ocurrido – contesto Eliot –, de seguro ella se comunicara con la policía. Los jóvenes se quedaron en silencio, mientras Samantha se abrazaba a si misma siente un escalofrío en su cuerpo, cada vez que sucede siente que de nuevo se trata del alma Amelia, pero no es así. Mira hacia ambos lados, presiento que alguien la mira, pero ninguno de los que están en los pasillos parecen hacerlo. Una pequeña brisa se instala en su nuca, en eso giro a su cuerpo hacia la derecha y se paralizo cuando ve a Andrés córdoba recargado en una de las paredes mirándole fijamente de brazos cruzados. No podía creer lo que sus ojos tienen en frente, su labio inferior tiembla. Se quedo quieta sin apartar la mirada, tener aquel estudiante apenas fallecido frente a ella no solo le aterraba, le confundía sobremanera tener este tipo de cosas paranormales. Ella parpadea para comprobar si no es alguna mala jugada de su imaginación, cuando lo hace, el joven Córdoba ya se encontraba recargado en la pared. Ella suspiro de alivio. > – susurran a su oído. Samantha dio un pequeño salto.   —¿Qué? – emitió en un hilo de voz. > – susurra otra vez – >. Samantha miro hacia todos lados buscando esa voz, buscando a esa persona, pero no vio a nadie. Sus amigos la miraron de soslayo, preguntándose a quien buscaba con tanto interés. >– le regaña, Samantha se detiene en seco – >. Samantha tragó grueso. —¿Qué quieres de mí? – preguntó ella en susurro, dándole la espalda a sus amigos. > — dijo. —¿Y a quien quieres culpar? – cuestionó ella. >. Samantha no tiene idea para que quiere que haga eso, pero tendrá que hacerlo. Se gira hacia sus amigos y se queda algunos segundos frente a ellos, para luego fingir buscar su celular mientras se toca parte de su pantalón de pijama. Para que sea más creíble chasquea la lengua y hace una mueca. —Chicos iré al dormitorio, olvide mi celular – avisó. —Te esperamos – responde Sasha.   Pasó entre los demás esquivando algunos de los presentes del edificio buscando un pasillo lejano de todos, sube una escalera y encuentra uno donde no hay mucha gente. Descansa su espalda en la pared cruzándose de brazos. —Bien, ya estoy aquí – habló, esperando alguna respuesta del varón. —Perfecto – contestó Andrés, apareciendo de la nada a su lado asiéndola saltar del susto. —¡No vuelvas a hacer eso! – exclamó ella, poniendo una mano en su pecho—¿Cómo es posible que puedo verte? —Él se encoge de hombros. —Por varias razones – enumera con sus dedos – primero, tu misma viste lo que pasó cuando esa chica “Ivy” acabó conmigo, segundo, te sientes culpable por ello y aquí estoy para decirte que no lo hagas y tercero, tienes que buscar la forma de encontrar la verdad. —Un momento – levantó su mano - ¿la verdad sobre qué? – soltó sin entender. —Mucho antes de que llegara Ivy ya yo planeaba suicidarme – confesó – tenía miedo, estaba tomando una estúpida decisión, cuando por fin decido dejar las pastillas a un lado y no seguir haciendo lo que pensaba, Ivy entró a la habitación – su ceño se frunce – no sabía que ella hacia dentro del dormitorio, estaba como sonámbula murmurando cosas, trate de hablarle pero no me escuchaba y ella de pronto tomo las pastillas e hiso que las tomara a la fuerza – el muchacho trago grueso – intente zafarme pero su fuerza era increíble, al tomarlas mi cuerpo comenzó a sentirse débil y en un profundo sueño, no podía moverme y lo último que vi fue la cuerda que Ivy tenía en sus manos. El cuerpo de la joven se estremece al escuchar sus palabras. —¿Entonces cómo sabes que yo estaba presente? – pregunta. —Por yo se lo dije – la voz de Amelia la sobresalto y se giró hacia la izquierda, Amelia estaba en la misma posición que ellos, recargada sobre la pared y de brazos cruzados. Andrés a su derecha y Amelia a su izquierda – Estaba tratando de advertirte que eso iba a pasar, por cierta parte pudiste haberlo salvado – explica. Samantha los miro a ambos, su piel se puso de gallina ¡No puede creer que estaba hablando con fantasmas! —Pero hay algo que no entiendo ¿Por qué intentabas suicidarte? – decide preguntar. Él se tensó cuando le hiso la pregunta, Andrés suelta un suspiro para contestar: —Porque descubrí algo de lo que nadie está enterado en el instituto – reveló, Samantha se remueve para escuchar lo siguiente, intrigada por saber de qué trata – así qué de todos modos, si yo no acababa con mi vida, ellos lo iban hacer – término de explicar, sintiéndose la joven decepcionada por creer que diría sus razones reales. —¿De qué cosa nadie está enterado? ¿Quiénes son “ellos”? – preguntó ella, haciendo énfasis en ellos. —Eso tú lo tienes que averiguar – le dijo Amelia. Samantha frunce los labios y puso los ojos en blanco. —¡¿Por qué simplemente no me lo dicen y ya?! – exclamó, impaciente. —No es tan fácil de entender – le hiso saber Amelia, coloco una mano en su hombro – cuando tengas las suficientes pistas lo entenderás, busca respuestas – Samantha se pasó la mano por el rostro con frustración —¿Cuáles respuestas son esas? Su pregunta no fue contestada, porque desaparecieron de su vista, desvaneciéndose como recuerdos. La joven exhalo con fuerza para regresar al dormitorio, todo esto era un dolor de cabeza, el misterio de todo lo que sucede detrás del preciado Instituto Hamers le parece un total revuelo y su curiosidad cada vez se hace mucho más grande. Va para casi dos años inscrita en este lugar y para el tiempo que lleva aquí nunca pasaban estas cosas, quien diría que detrás de tan beneficioso, elegante, y único mejor lugar para adquirir las buenas enseñanzas en la cuidad se esté acabando en tan solo días. Hamers, sin duda, se está convirtiendo en puro misterio. 
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