“Afrontar la realidad…duele”
S A M A N TH A P I T T E R S O N
Recuerdo perfecto el día en que desperté en el suelo debido al golpe que me dieron, me sentía fatal, culpable, sin ánimos de hacer algo. Esa noche fue una de las mas escalofriantes que tuve en mi vida, tanto, que no podía dormir. Mi cabeza dolía como nuca, mi cuerpo lo sentí pesado y sudoroso mientras siento el frio suelo debajo de mí, alguien me habla, es casi como un susurro y siento unas manos en mis hombros mientras me sacuden con cuidado.
—Despierta…—Escucho que me susurran a lo lejos —Despierta…—repite esa voz.
De nuevo escucho que me llaman, pero esta vez más cerca, siento que mi cabeza me duele. Mis parpados están pesados, trato de abrirlos como puedo y, cuando lo hago mi vista esta algo borrosa.
—Despierta, Samantha ¡vamos!
Cuando mi vista regresa a la normalidad y abro mejor los ojos, tenía enfrente a la persona que menos quería ver. Esa misma persona que miré durante la madrugada murmurando cosas, caminando con los ojos cerrados, la misma que tomo la cuerda en sus manos…la que pateó aquella silla y el cuerpo de Andrés Córdoba poco a poco perdía su pulso mediante colgaba del techo. Aquel terrorífico recuerdo me llego como un balde de agua fría, apreté los ojos con fuerza, mis manos comenzaron a temblar y mi cuerpo se tensó. Mirar a Ivy frente a mí me provoco muchas emociones: miedo, enojo, rabia, terror. Muchas cosas mescladas como si fuera una especie de pastel, pero este pastel no me gustaba en absoluto, este me daba nauseas. Tenía tantas cosas en la mente que no sabía cómo procesarlas ¿Será que Ivy sabe de lo que hiso anoche?
—¿Qué te ocurrió? – me preguntó preocupada, mientras se agachaba más y mantuvo sus rodillas en el suelo - ¿te desmayaste? Desperté y estabas tirada en el suelo.
La miré con espanto, mi respiración cambio a una acelerada. En el suelo retrocedí con apuro mientras la miraba, ella frunció su ceño, confundida, intentó tocarme la rodilla, pero la detuve cuando hablé.
—¡No me toques! – me apresure a decir, ella hundió más sus cejas, yo sigo retrocediendo en el suelo hasta chocar contra uno de los escritorios — ¡no te acerques!
—¿Qué? Samy por…
—¡Se lo que hiciste! – la acuse, interrumpiéndola, mis ojos estaban abiertos de par en par - ¿Qué se supone que eres tú? ¡¿Por qué lo hiciste?! – exclame, casi no podía respirar.
Ella se mostró más confundida e incluso me miro como si estuviera loca.
—¿De qué hablas Samy? – soltó - ¡Estas muy alterada! Te traeré agua – se levantó del suelo en camino hacia el pequeño refri para buscar agua.
—¿Para qué? ¿le pondrás alguna clase de droga para matarme? No gracias.
Ella se mostró indignada porque le dije, un poco ofendida y confundida. Parecía no reconocerme, más bien a la persona a quien no conozco es la que tengo de compañera: Ella.
—¿Por qué estas así? ¡me estas preocupando! – exclama ella.
—¿Preocupando? – repetí, incrédula – más bien la que tiene que estar preocupada soy yo – brame.
—No te entiendo—Me relamí los labios y respiré hondo. Mi corazón latía con fuerza.
—Ivy, ¿tú sabes que eres sonámbula? – inquirí. Ella sacudió un poco la cabeza, como si no entendiera lo que acabo de decir.
—¿Yo? – se señaló así misma - ¿Sonámbula? – enfatizó.
Claramente no lo sabía.
—¡Si, tú! – afirme al borde de estar irritada.
—Estas equivocada, jamás lo he sido – me asegura, me reí sin gracia.
—Pues créeme que lo eres – revelé, ella alzo sus cejas hacia arriba – ,y de la peor manera – termine de decir.
—¿Qué insinúas?
Iba a responder, pero unos gritos me interrumpieron. Se oyeron pasos apresurados de todos los chicos del edificio de dormitorios, Ivy frunció el ceño, en cambio yo trague saliva, sabía perfectamente a que se debía ese escándalo. Me sentía en parte culpable porque pude haber entrado mucho antes a la habitación y evitar que Ivy lo matara, eso era difícil de afrontar, mis ojos se estaban humedeciendo escuchando los bullicios de la gente. Ivy abrió la puerta para ir a ver qué pasaba afuera, yo me levanté del suelo para correr al baño y llorar, me incorpore en la puerta y me deslice hasta el suelo, junte mis manos en mi cara llorando de culpa. Luchaba en mi mente para poder pelear con mi decisión: o decía la verdad de que Ivy mató a Andrés, o simplemente silenciaba por no estar del todo segura si Ivy recuerda todo lo que pasó.
> pensé.
Pero yo se lo pregunte y, parecía muy convencida de que ella no es sonámbula. Estaba indecisa, sin saber que hacer, mi celular lo deje en mi bolsillo cuando termine de culminar la grabación, lo saqué con manos algo temblorosas y con lágrimas en mis ojos. Busque en galería el video y le di play para verlo, todos los detalles estaban ahí…desde que salí de la habitación y seguir a Ivy hasta que llegue aquí otra vez, la cabeza aun me dolía un poco, recuerdo que algo me golpeó la cabeza, pero no logre ver quien fue o que cosa me golpeo, ojalá hubiera grabado esa parte también pero probablemente me hubieran quitado el teléfono y luego ¡adiós evidencias!
Al llegar la parte del video en la que Ivy patea la silla mi cuerpo se estremece de una manera inquieta. Mis ojos arden por las lágrimas y suelto jadeos, mis manos y boca vuelven a temblar…pero me doy cuenta de algo. Cuando entré, Andrés no estaba en totalmente despierto, tenía la soga en el cuello, pero ¿Por qué no lucia despierto y trataba defenderse de Ivy? ¿Tan profundo tenía el sueño? Esa es otra parte rara que no logro entender. Mi teléfono suena cuando me llegan unas notificaciones de mis amigos.
Eliot: Ven al dormitorio de los chicos…ocurrió algo y no es bueno.
Sasha: Me entere de algo horrible por favor responde ¡URGENTE!
Austin: Un chico se suicidó en los dormitorios…
En segundos me llega otro mensaje:
Austin: ¡Ah! Por cierto ¡buenos días!
Bueno al menos el sí daba los buenos días.
Dejé a un costado del suelo el celular, no quería responderles a los chicos. Yo sabía a la perfección lo que había ocurrido anoche, no quería salir afuera y enfrentarme ahora a todos los que lamentaban lo que le ocurrió a Andrés, seguí llorando y tampoco no quería parar de hacerlo. Para colmo yo concia a ese chico, claro, fueron pocas las veces que hable con él, pero Andrés era un chico aparte de guapo era muy agradable y simpático. Apenas hace unos días lo vi y ahora ya no estará nunca más por los pasillos del instituto, pude salvarlo, siento…que pude salvarlo.
Llamada entrante: Jaime “El creído”
Una sonrisa triste llegó a mí, recordé cuando escribí ese apodo cuando me dio su número, no quería hablar con nadie, pero no puedo preocupar a los chicos.
—¿Hola? – atendí la llamada, mi voz sonó rasposa.
—Por tu tono de voz supongo que ya sabes lo que paso…—lo escuche exhalar por la línea telefónica – tus amigos y yo estamos en los dormitorios de chicos esperándote, te escribieron y les pareció raro que no contestaras ¿estás bien?
—Si – digo en un hilo de voz, carraspee – estoy bien, diles que en unos minutos estoy allá ¿ok?
—De acuerdo – hubo una pausa – Ivy mencionó que estabas en el suelo y estabas como delirando.
Escuchar el nombre de ella me produjo escalofríos, y para colmo yo no estaba delirando nada, eso me molesto un poco, pero trate de calmarme.
—Lo que pasa es que caí de la cama – mentí – me golpee un poco la cabeza, pero estoy bien, nada grave, quizás solo fue un sueño que tuve y hable estupideces– explique con simpleza.
—Eso espero, sabes que cuentas con nosotros, nos vemos entonces – colgué la llamada.
Me levanté del suelo con el teléfono en manos. Me sequé las lágrimas para salir del dormitorio e ir a donde están ellos, todos salieron con sus pijamas puestas así que yo también salí así.
[……]
Los pasillos están llenos por todos estudiantes del edificio. Se escuchan murmuraciones, bullicios, cada quien camina de un lado a otro, las cabezas de los demás en el campo de visión de Ivy no la dejaban ver lo suficiente hacia el interior del dormitorio 19-C; se congeló cuando vio al muchacho que está colando del techo con una cuerda entre su cuello. Ahogó un pequeño grito, y unos jadeos se le escapan.
> pensó Montero.
Ella sale abriéndose paso entre todos los demás que rodean el dormitorio, los susurros y cuchicheos se hacían presentes. Miraban al joven Córdoba con vehemencia, pena y aflicción. La joven escuchó algunos comentarios de parte de algunos de los jóvenes presentes en aquel pasillo de los dormitorios.
—…Es una pena, era muy joven ¿Por qué hiso una cosa así? – murmuró un chico un poco mayor que ella.
—…Extrañare sus pecas y sus ojos grises, era muy guapo y gentil, nunca pude presentarme y conversar con el – comento una chica con voz triste.
—…El me gustaba – sollozó una chica después – no entiendo porque se quitó la vida, era mi mejor amigo – lloró ella mientras la abrazaban.
El corazón de Montero se puso pequeño al escuchar eso, enseguida pensó en el joven Ferguson, recordó la ves que le dijeron que el muchacho había muerto, ese día ella lloró como nunca.
—…Ya Nuria, él tenía sus motivos – intento consolarla el chico, él la abrazó acariciando su espalda.
—Esto de verdad que es horrible –dijo Sasha mientras chasqueaba la lengua y se acercó a la joven Montero.
—Hola Sasha – la saluda tocando su hombro, para saludarse con un beso en la mejilla.
—Hola, ¿Dónde está Samy? – preguntó ella, mirando alrededor.
—Esta en el dormitorio – contesta Ivy y luego su rostro se frunce - no sé qué le paso, estaba en el suelo cuando desperté y comenzó a decir cosas que no comprendí bien – le cuenta.
—¿Qué? ¿le paso algo malo? – pregunto rápido, tomándola por el brazo con preocupación.
—No, no, no – negó rápidamente – ella solo hablaba de que no quería que la tocara ni que me acercara, no se ella…me miraba con miedo – comentó confusa, Sasha arrugo la nariz extrañada por lo que comentaba la joven – pero me supongo que fue un sueño.
—¡Hey! – saludo Austin interrumpiendo la conversación, quien venía en compañía de Eliot.
—¿Qué tal chicas? – les guiño el ojo Eliot, para luego meter sus manos en los bolsillos de su pantalón de pijama.
—¿Cómo puedes saludar de esa forma cuando ocurrió algo grave en los dormitorios? – les reprochó Sasha.
—Nosotros no lo matamos – defendió Austin. Sasha puso los ojos en blanco.
—Si, pero tampoco es para que actúen como si nada hubiera pasado.
—Bueno, para ser sincero no siento nada de pesar ya que no lo conocía muy bien – admitió Eliot, luego chasqueo la lengua – aunque eso de quitarse la vida está muy mal, me pregunto porque lo hiso.
—¿Te matamos para que vayas y le preguntes? – soltó burlón Austin, lo cual a las jóvenes les causó risa. Eliot lo miró con mala cara.
—¿Por qué no mejor te matamos a ti? Así le lees uno de tus cuentos al preciado Córdoba en el más allá – contraatacó. Austin apretó la mandíbula.
—Primero, no son cuentos, son libros e historias increíbles– le corrigió – segundo, la lectura es lo mejor, no lo entenderías.
—No lo rititi entendiriatis – lo remedó. Austin resopló con fastidio.
—¿Le avisaron a Samantha? – les preguntó Sasha, calmando la pequeña discusión.
—Si – respondieron los varones al unísono.
—Hola muchachos – llego a Jaime entrando al pequeño circulo de amigos. El saludo a los chicos con un saludo de puños y a las jóvenes con un asentimiento de cabeza—¿Dónde está Samy? – inquirió al mirar que no se encontraba entre ellos. Ivy iba a responder, pero Sasha se adelantó.
—Le escribimos, pero no contesta – le contó – Ivy dijo que despertó y la vio en el suelo, parece que estaba…— dejo las palabras en el aire y chasqueo los dedos para mirar a Ivy buscando una respuesta.
—Delirando – completo la segunda –, pero supongo que no durmió bien – se encoge de hombros – a lo mejor se cayó de la cama.
—¿Cómo? – soltó Jaime – La llamare – decidió el varón, dándoles la espalda para llamarla.
Los jóvenes quedaron en silencio. En unos segundos, a joven Montero le llego un mensaje al celular, ella saca su teléfono del bolsillo para desbloquearlo y ver el mensaje.
Mensaje de Ryan Ferguson:
>
El cuerpo se tensó al leerlo y sus manos comenzaban a sudar, si tiene tanta urgencia de verla es porque es importante. Apagó la pantalla y guarda el celular.
—Ya vuelvo – les avisó a los chicos. Ellos asintieron.
Se gira sobre su eje pasando por los demás chicos de los pasillos. Al subir unas escaleras y buscar la puerta del 38-C, se detuvo frente a ella para tocar unas cuantas veces, en menos de tres segundos Ryan la tomo del brazo jalándola para entrar al dormitorio y continuo a cerrar la puerta para colocar el seguro. El muchacho se notaba frustrado, inquieto, en sus ojos tenían unas leves ojeras.
—¿Qué sucede? – pregunta Ivy apenas cerró la puerta.
—Se dice buenos días – le corrigió, ella puso los ojos en blanco – encontré algo.
Ryan camina por donde estaban unos cajones, al estar el de espaldas hacia ella, la joven pudo apenas notar que el varón estaba sin camisa mostrando los pequeños músculos de su cuerpo, no estaba tan tonificado como el de un futbolista o atleta, pero tenía lo suyo. Su pantalón de pijama azul oscuro le llegaba hasta los tobillos y sus chanclas negras lo hacían ver un poco más bajo. Al abrir el cajón saco como una especie de trapo rosa que tapaba algo dentro de este, las cejas de Ivy se hundieron y miro a Ryan cuando estuvo frente a ella, su mirada estaba algo…preocupada.
—¿Qué es? – pregunto ella señalando el trapo, Rayan con movimientos lentos comenzó a mover el trapo para mostrarle el arma que se ocultaba en ella. La joven tomo una bocana de aire y lo miro asombrada, perpleja - ¡¿Qué haces tú con una pistola Rayan?! – soltó en susurro —¿estás loco?
—No es mía – le hiso saber – Es de Emily – confesó. Los ojos de ella se abrieron como platos.
—¿Qué? – dijo casi en un grito — ¿Cómo tú puedes tener su pistola Ryan? ¿Qué hiciste? ¿se la compraste o qué? – soltó todas las preguntas con rapidez.
—Primero – dejo el arma arriba de los cajones y coloco sus manos en los hombros de Ivy– Cálmate – la sentó en una silla – Te voy a contar ¿ok? – ella asintió – el día del funeral de la tal Amelia, cuando te fuiste al baño y te estaba buscando, escuche una conversación que Emily tenía por celular con su padre, ella sonaba asustada, dijo al como: “papá, no quiero hacerlo”, “me da miedo” – contó – llego el momento donde escuche que susurro: “no sé qué hare con la pistola”; entonces comprendí que ella tenía una – Ryan respira hondo y continuó:- anoche me metí en su dormitorio, se cuál es su dormitorio porque se lo pregunté a Austin, lo cual a él no le importo un comino que iba hacer yo al saber el número de su dormitorio. Así que entre a buscar donde tenía escondida el arma, la encontré escondida en su armario, al salir escuche como unos pasos y murmuraciones en los pasillos así que corrí como pude para regresar a mi cuarto – terminó de explicar. Ivy pasa su mano por el cabello y resopla anonada.
—¿Por qué Emily tendría una pistola? – cuestionó para sí misma — ¿crees ella quiera…
—¿Matar a alguien? – completo Rayan, negó con la cabeza – no lo sé Ivy, pero eso vamos a averiguarlo – Ryan sonrió de oreja a oreja.
—¿Cómo? – ella se cruzo de brazos, intrigada.
—Tengo un plan.