Capitulo 14: Fue ella

1700 Palabras
Samantha llego a la habitación con una sonrisa en su rostro, reposando su espalda contra puerta. Nunca pensó llegar a ser la novia de Jaime, es decir, después de tantos insultos y cosas que le decía a él, al final todo giró al contrario. Ahora era ella quien se pone nerviosa al tenerlo cerca, antes miraba a Jaime besando a diferentes chicas en todos lados. > pensó ella. Samantha dejó su bolso en la cama para cambiarse de ropa y ponerse el pijama, agarró la cámara y la conecto junto a su laptop para pasar el video de la entrevista con Jaime, de una vez también tomo su teléfono y paso las fotos de todo lo que ha ocurrido en el instituto. Al terminar busco el programa de edición para editar su entrevista con Jaime y enviarla por correo al profesor, duró casi toda la tarde editándolo, luego de eso terminó de cenar y acostarme a dormir. Durante la madrugada, Samantha escuchó un ruido proveniente de una puerta abriéndose y sus ojos se abren de golpe, despertando de su sueño. Se incorporó en la cama y tomó su celular que estaba en la mesita de noche, miro la hora: 3:21am. Son casi las cuatro de la mañana ¿Quién fue capaz de interrumpir su sueño? Lo comprobó cuando se levantó de la cama y sus pies tocaron el suelo, al momento en que lo hiso lo sintió como un deja vú, pero no de los buenos. Ivy estaba parada frente a la puerta de espaldas hacia ella, un miedo llegó al cuerpo de Samantha recordándole aquel sueño. Ivy abrió la puerta con suavidad y el ruido de la madera de esta no era muy agradable para sus oídos, escuchó murmuraciones de su parte que Samantha no logro entender, trató de llamarla en un tono suave pero la joven Montero no le responde ¿Por qué no responde? Caminó con pisadas cautelosas sin apartar su vista de ella. Al estar lo suficiente cerca Samantha trago saliva de los nervios, Ivy tiene los ojos cerrados, otra vez sonámbula. Ella termina de abrir la puerta por completo, Samantha frunció el ceño ¿A dónde piensa ir? Ella comienza a caminar a pasos no tan apresurados, sin abrir aun los ojos, Samantha la sigue curiosa y porque le preocupa que se llegue a caer por las escaleras. La segunda sigue susurrando cosas sin sentido, las manos de Samantha sudan y una pequeña brisa paso por su nuca haciendo que se detuviera en seco. —Cuidado…—le susurran al oído. > vociferó en su mente. —Cuidado, Samy…—repite. Samantha miró por el pasillo detrás de ella, no hay nadie, mira hacia el frente, pero solo estaban ella y la joven Montero en los pasillos. Un escalofrío invade su espina dorsal, con su teléfono en manos busca la app de cámara y comienza a grabar por si acaso. Traga saliva y sigue los pasos de Ivy, siente que algo no está bien y no terminará bien. —Síguela…—le ordena esa voz. La joven dio un brinco y se tapó la boca con la otra mano para no gritar, su mano comienza a temblar un poco cuando graba cada espacio del pasillo y los movimientos de Ivy. Cierra la puerta de la habitación y como puede sigue a Ivy que esta unos metros lejos de ella, su corazón palpita a mil por hora. Sus pobres pies descalzos caminan por el frio piso del pasillo y un fuerte trueno suena en todo el edificio de los dormitorios haciendo qué de un salto, un relámpago ilumina el pasillo por una de las ventadas de las paredes altas. La lluvia tampoco ayuda en esta situación, Samantha respiró hondo y camina con pasos sigilosos sin causar ruido alguno. Ivy tiene su pelo algo alborotado, su pijama de pantalones largos arrastra un poco el suelo, sus manos a sus costados abren y cierran puños, como si quisiera golpear a alguien. —El miedo te paraliza…—susurra ella. Samantha trago grueso. —¿Ivy? Ella se detiene, pero es para bajar las escaleras. Samantha se preocupa y trató caminar rápido antes de que le pase un accidente, pero se detiene cuando Ivy baja las escaleras sin molestia y con mucha facilidad, se sorprendió mucho que pueda hacer eso con los ojos cerrados. La dejó seguir y cuando estaba lo suficiente lejos Samantha también baja las escaleras. Y así anduvieron por varios minutos subiendo y bajando escaleras, Samantha se estaba empezando a aburrir, pero una sombra paso cerca a un lado del pasillo. Giró su cabeza abruptamente hacia esa dirección, entrecerró los ojos, pero no logro ver nada, fue como si una persona corriera rápido hacia un sitio y no quisiera ser descubierto. —Y si no lo controlas…—susurro Ivy una vez más. Ella inclinó la cabeza y siguió caminando. El rostro de Samantha estaba sudando, sus manos temblorosas sosteniendo su celular, otro trueno sonó en el cielo dejando caer la lluvia. Después de tanto caminar Samantha se dio cuenta que estaban en la parte de los dormitorios de chicos, Ivy vuelve a inclinar la cabeza al otro lado murmurando cosas. Se detiene en seco, Samantha se esconde en una esquina por si acaso se haya despertado y se dé cuenta que la seguía, pero ella solo se agacha para recoger una cuerda que estaba en una de las bancas del pasillo. Samantha trató de hacer zoom en su celular para enfocar sus movimientos y al momento en que Ivy agarra la cuerda sigue caminando, Samantha la sigue, sube unas escaleras arriba y un relámpago ilumina otra vez el lugar. Unos pocos minutos después Ivy se detiene frente a una puerta con numero 19- C, el pasillo está a oscuras y solo es la lluvia y el trueno lo que se escucha en el interior, Ivy dura segundos parada en esa puerta y, en movimientos lentos abre el picaporte de la puerta, Samantha está a unos metros viendo lo que hace con el teléfono en manos, ella entra a la habitación. La joven suelta un suspiro, a pasos cortos se acerca hasta la puerta, trató de imaginarse que Ivy solo quiere divertirse con un chico en los dormitorios, pero, ella no es ese tipo de chica. Cuando llegó lo suficientemente cerca a la puerta hace que su oreja izquierda se acerque a esta para poder escuchar algún sonido o palabra de ellos, pero no llegó a escuchar algo, nada, como si nadie estuviera en la habitación. Trató de esperar unos minutos afuera, esta vez sí escuchó murmuraciones y una silla moverse, Samantha dio un brinco al escuchar lo siguiente, Ivy pronunció en voz alta: —El miedo te puede paralizar…y si no lo controlas… En ese instante Samantha se altera y su cuerpo dio una corriente de miedo, angustia y escalofríos. No sabía si era bueno hacer lo siguiente pero un gran impulso le envió a abrir la puerta de golpe y casi se cae al suelo al hacer tal movimiento, no solo por lo rápido que lo hiso sino por lo que tenía frente a ella. Andrés Córdoba estaba amarrado con una cuerda alrededor de su cuello, donde este estaba colgando desde el techo; la piel de Samantha palidece, su cuerpo quedó quieto como una maniquí exponiendo una nueva prenda de ropa, él tenía los ojos cerrados, sus brazos colgaban por los aires. Su cuerpo aún se sostenía por la silla que estaba abajo suyo, Samantha miro a Ivy con terror, lo siguiente que pasaría no iba hacer bueno. —Puede ser tu final – terminó de decir, en segundos ella tiró de la silla dándole una patada. —¡IVY NO! – gritó Samantha. Muy tarde, Andrés ya estaba con su cuerda apretando super fuerte su cuello. Samantha ahogo una bocana de aire, su teléfono casi resbala de sus manos; no quería quedarse ahí solo viendo como el cuerpo de Andrés se torna tan rojo y morado mientras que poco a poco pierde su pulso, no, eso no lo quería permitir. Rápido trató de acercarse para elevarlo hacia arriba, pero Ivy la tomó tan fuerte del brazo que un abrir y cerrar de ojos ya la tenía acorralada contra la pared, la agarró del cuello levantándola con una fuerza tan grande como la de un chico. Ivy tenía los ojos cerrados, murmuraba cosas ¿Qué clase de sonámbula es ella? Tan claro como el agua, es una sonámbula asesina. Su respiración estaba al borde de la asfixia, pero Samantha logro darle un golpe con la rodilla en su estómago, ella la soltó y cayó al suelo, respiraba entre cortada y tosiendo para adquirir aire. Alzó su mirada y Andrés Córdoba no se movía, era tarde, estaba muerto. —Desaparece…—esa voz, que tanto le hablaba a Samantha, era de Amelia – ¡ahora! Un trueno fuerte sonó, Samantha buscó su teléfono que se le resbaló de las manos. Lo siguiente fue que Ivy jalo a Samantha del cabello, la joven logró quitarse de su agarre y pegó un grito cuando comenzó a correr como loca; sus piernas fallaban en ocasiones, pero aun así logró salir de ese dormitorio. La lluvia, los truenos, la oscuridad, Ivy y sus murmuraciones, el cuerpo de Andrés colgando del techo, todo le parecía aterrador. Sus pies descalzos temblando en un movimiento que podría confundirse con epilepsia, su respiración acelerada junto con su corazón a punto de salir, todo eso cambió cuando por fin tocó la puerta de su habitación y al entrar cerró la puerta de un portazo, dio por finalizado el video con manos temblorosas. Caminaba de un lado a otro, su pecho sube y baja, su respiración estaba entrecortada y sus ojos azules a punto de estallar en lágrimas. ¿Lo siguiente que pasa? Una cosa golpea la cabeza de Samantha haciendo que caiga al suelo y sus ojos se cierran en profunda oscuridad.
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