La Marca del Destino Clara no podía dormir. El peso de lo que había descubierto la noche anterior la mantenía despierta, su mente corriendo en mil direcciones. Había algo en los hermanos que siempre había intuido pero nunca entendido por completo. Ahora lo sabía: no eran humanos. Se levantó de la cama con cuidado, agarrando su bastón, y salió al pasillo. La mansión estaba en completo silencio, pero no tardó en escuchar pasos suaves a la distancia. Su corazón se aceleró mientras se dirigía hacia el salón principal, donde las luces aún estaban encendidas. Allí, encontró a Kael sentado en uno de los sofás, mirando fijamente un libro antiguo con símbolos que no podía entender. Al verla entrar, levantó la vista y le dedicó una pequeña sonrisa. —No puedes dormir, ¿verdad? —preguntó él con vo

