La marca del deseo La noche había caído, y el silencio en la mansión era solo una ilusión. Clara podía sentirlos. Aidan, Draven, Kael y Lysander no estaban lejos. Aunque no pudiera verlos, sabía que la vigilaban, que sus pasos resonaban suavemente por los pasillos, que sus presencias estaban tatuadas en las sombras de su habitación. El ambiente estaba cargado, como si una tormenta se avecinara. Clara se encontraba sentada en el borde de la cama, abrazando su bastón mientras su mente corría en círculos. La canción que había sonado en el club aquella noche fatídica aún rondaba en su cabeza como un eco persistente: "You don't know what you did, did to me... Your body lightweight speaks to me." Ella intentaba no pensar en ellos, pero era inútil. Sus miradas intensas, sus voces graves y la

