El viaje a España estaba planeado para la segunda semana de febrero y Martín tenía pensado realizar una fiesta sorpresa de despedida, para que sus hijos puedan reunirse con sus amigos una última vez; tenía que ser grande, única e inolvidable, para lo cual se reúne con Héctor y Jimena. —¿Y si se hace tres días antes? Aprovechando el cumpleaños de Dylan —propone Héctor. —¡Es… una gran idea! —Se emociona Martín —, no lo había considerado. ¡Es perfecta! Lo haremos en el salón de nuestro principal hotel. Me encargaré de las invitaciones y ustedes del buffet. Tendremos a las principales personalidades… —Disculpe. —Interrumpe Jimena —, pero Valentina no conoce a toda esa gente importante. Creo que bastaría solo con sus amigos de la universidad y sus familiares. —Otra vez, tienen razón, unicam

